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jueves, 9 de agosto de 2012

Hojas de parra rellenas, y visita a un mercadillo especial

Hace mucho tiempo que tenía ganas de preparar hojas de parra rellenas, y el otro día recordé que en el campo había un par de parras a las que no se les hace mucho caso; no tenía mucha confianza en el resultado porque no he seguido las recetas "canónicas", pero han quedado muy ricas (o eso me parece a mí...) y aquí están:
Las dolmades clásicas están rellenas, por lo que he probado y leído, de una mezcla de arroz con pasas, piñones, cebolla y hierbas, a veces también con algo de carne, y se riegan con zumo de limón (podéis ver una estupenda receta, por ejemplo, en La flor del calabacín); yo no tenía en ese momento pasas ni piñones y a cambio tenía que gastar un poquito de pescado que había sobrado, así que las he rellenado de arroz, cebollita y pescado, y la salsa la he hecho con un poco de tomate. Muy diferentes, pero buenas:
El primer paso es conseguir las hojas de parra; en algunos sitios se venden envasadas, pero lo más fácil y barato, si se tiene una parra a mano, es coger un puñado de hojas, sin tratar (si no, se puede hacer la receta con hojas de col, aunque será otra cosa); se eligen las hojas verdes y tiernas, si es posible todas de un tamaño similar:
Se lavan bien...
Y se escaldan en agua hirviendo con sal. Aquí vinieron mis primeras dudas, porque he visto muchas diferencias de una a otra receta, de apenas unos segundos a más de 5 minutos. Creo que la gran diferencia está en las hojas que hayamos cogido, en mi caso son de una parra con hojas muy finas (no sé si por la variedad, o porque se riega) y las tuve apenas hasta que cambiaron de color porque se pusieron muy blandas enseguida. Se ponen a secar sobre un paño o papel de cocina y se les corta el rabito:
Una vez escaldadas se prepara el relleno: en mi caso mezclé una cebolleta pochada, arroz cocido (no demasiado hecho, porque luego se terminará de hacer dentro de las hojas) y pescado desmigado; le hubieran venido bien unas hierbitas, pero no tenía. 
Se pone una cucharada de relleno en cada hoja sobre el envés (la parte de atrás), se van haciendo los rollitos bien cerrados y se ponen bien apretados con el cierre abajo en una sartén honda o una cacerola. Se riegan con un poco de salsa de tomate, agua o caldo hasta cubrir y un pizca de aceite de oliva y sal, y se dejan cocer unos 20 minutos a fuego lento, o hasta que veamos que están hechas (ya digo que depende de las hojas, en algunas recetas suben a una hora). Se puede poner un plato encima para que no se abran, y si se consume demasiado el líquido podemos añadir más. Se sirven templadas o frías. 
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La salsa de tomate la preparé con un tomate bien rico:
Tanto los tomates como todo lo demás lo traje ayer de un pequeño mercadillo del que me había hablado mi hermana y que ayer visité por fin: todos los miércoles por la tarde, en el Círculo pacense (un precioso edificio, por desgracia mal conservado pese a los esfuerzos de sus socios) se celebra un pequeño mercadillo de productos ecológicos. Cuando digo pequeño quiero decir pequeño, ayer había apenas cuatro puestos (aunque creo que hay oferta de más productos a partir de septiembre) pero todo lo que había merecía la pena: sobre todo, muchas verduras de huertas de la zona a un precio estupendo:
Había tomates de varias clases, hierbas, calabacines...
Patatas, hinojo, setas secas, melones y sandías, pimientos... 
Y una de las cosas que más me alegró, varias clases de berenjenas, ¡entre ellas las blancas y las chinas que tanto me gustan!
El mercadillo lo organiza Ecoba, en cuya web se pueden ver con antelación los productos que se van a llevar con sus precios y se pueden hacer pedidos previos (creo que para esto hay que hacerse socio); los productos hortícolas vienen de las Huertas del Abrilongo y de la Huerta de Felipe, los dulces (que no he probado) son de Elvira, y la gran sorpresa, los panes, son de la panadería Oliva de Montijo. Tenían varias hogazas hechas con masa madre con harinas del Rincón del Segura: de espelta, de trigo... yo me llevé una de centeno de 1/2 kilo que me costó dos euros y que me ha encantado, un pan de centeno como debe ser, denso, ácido y sabroso:
En fin, una gran sorpresa que merecía la pena contar y que visitaré tanto como pueda cuando esté aquí, espero que crezca y que dure. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Sopa de pepino, yogur y rúcula

Ya hay miles de recetas de sopa de pepino y yogur en la red, pero pongo la mía porque me ha servido para aprovechar, una vez más, restos de una bolsa de rúcula. Casi no da sabor (podría haber echado más) porque destacan mucho más el yogur, las hierbas y el vinagre, pero es un manera de hacerla un poco diferente.
Otra cosa que me sorprende, revisando algunas recetas parecidas en otras webs, son las (escasas) cantidades que se suelen indicar para esta receta, incluso para 4 raciones: a mí me han salido justo dos, y no demasiado generosas, así que teniendo en cuenta lo poco calórica que es, si os gusta aumentad o doblad las cantidades y así os podréis tomar un buen plato:

-1 pepino grande o 2 pequeños
-2 yogures naturales
-1 puñado generoso de rúcula, lavada
-1/2 diente de ajo, o entero si nos gusta mucho
-un par de ramitas de perejil fresco (o menta, o cebollino, o hierbabuena, o eneldo...)
-sal
-aceite de oliva
-vinagre o limón
-1 poco de agua, para ajustar cantidad y textura
-pimienta (opcional)

Tan simple como batir todo y enfriar. La cantidad de agua y aliño va al gusto, es mejor ir echando poco a poco e ir probando para no pasarnos, sobre todo con la sal y el vinagre. El pepino se puede tener un rato antes cortado y salado sobre un colador para que suelte jugos y no sea amargo, aunque para esta receta de hoy yo me he saltado ese paso. Si se quiere más espesa se puede echar un poco de miga de pan.
Se toma muy fría, y a ser posible en chanclas :)

sábado, 26 de mayo de 2012

Crema de canónigos (con quesito)

Iba a poner una receta dulce, que con las malas noticias que nos caen últimamente cada viernes no viene mal algo azucarado para compensar, pero mientras el postre se enfría pongo una receta de sopita de reciclaje, que tampoco viene mal:
Es una receta muy tonta, que sirve para aprovechar esas bolsas de ensaladas que se olvidan en la nevera y empiezan a perder el tono pero que no queremos tirar; hoy han sido canónigos, pero se podría haber hecho con otra verdura de hoja verde (de hecho, se parece bastante al caldo verde portugués). Para ser tan simple ha quedado muy buena, he cocinado muy poco los canónigos para que mantuvieran un poco del sabor amargo. Para 2 personas he utilizado:
-1 cebolla pequeña (o un puerro)
-1 patata grande
-1 bolsa de canónigos (aproximadamente 150 gr.)
-aceite de oliva, sal, pimienta
-queso para servir (yo usé uno curado, de cabra)
Se rehoga la cebolla en un poco de aceite; cuando empieza a dorarse se añade la patata en cubos, se rehoga otros 2 minutos, se cubre de agua y se añade un poco de sal. Unos 20 o 25 minutos después, cuando la patata ya está hecha, se añaden los canónigos lavados y se deja cocer otros 3-5 minutos. Apartamos y reservamos. Cuando se enfría un poco lo batimos todo, probamos de sal y añadimos un poco de pimienta u otra especia. Yo la he servido templada, con un poco de queso rallado.
Si la queremos más espesa retiramos algo de caldo antes de batir, y si no nos gusta tan "verde" podemos poner más patata y menos canónigos. Yo la he dejado a medio batir, para que aún se notaran las hojas, pero también se puede añadir una pizca de nata o queso y batir hasta que quede una crema más homogénea. Bien fácil y además de reciclaje, que la comida no se tira :)

lunes, 14 de mayo de 2012

Ensalada de lentejas, arroz y más cosas ricas

En este caso, sólo con rúcula y un picadillo de tomate, pero podría llevar lo que quisiéramos: queso fresco, ahumados, pimiento asado...
Creo que las ensaladas con lentejas son mis favoritas (como se puede ver en el blog...), prácticamente me las podría comer sólo cocidas y aliñadas. Si tenemos una olla exprés, o si usamos lentejas ya cocidas, es una manera muy fácil de hacer una comida sana sin complicarse mucho la vida, y para los que comen fuera de casa es muy fácil de llevar en una fiambrera. También se puede dejar hecha el día anterior (sin aliñar) y tenerla lista en la nevera para cuando queramos comer. Para 2 raciones generosas he usado:
-1 puñadito de lentejas pardinas (2 tazas, si ya están cocidas)
-1 taza de arroz (2 tazas, si ya está cocido)
-2 tomates maduros
-2 puñados de rúcula (o berros, canónigos...)
-aceite de oliva, sal, vinagre y pimienta negra.
Esta vez tenía tiempo así que cocí las lentejas en una olla normal; si son lentejas de las grandes, habría que ponerlas en remojo el día antes, pero las pardinas se usan tal cual. Se ponen a cocer en frío con abundante agua y sal y de dejan unos 40 o 45 minutos a fuego bajo-medio, con cuidado para que no se queden sin agua. Cocemos el arroz aparte, escurrimos todo y dejamos enfriar.
Se lava la rúcula. Se hace una vinagreta con el aceite, el vinagre que queramos (yo puse de Módena), el tomate muy picado o rallado y sal. Se sirve todo, poniendo por último la vinagreta y un buen golpe de pimienta negra.
Plato único, delicioso.

viernes, 12 de agosto de 2011

Ensalada de lentejas, calabacín y más verdolaga

Para seguir aprovechando los manjares del huerto.

Muy sencilla. Para unas 4 raciones he usado:

-4 puñaditos de lentejas pardinas, o 4 cuenquitos de lentejas ya cocidas
-1 calabacín mediano
-2-3 tomates, dependiendo del tamaño
-1 puñado generoso de verdolaga, u otra hierba de ensalada de sabor amargo (berros, rúcula...)
-1 cebolleta, o más si nos gusta mucho
-sal, aceite, vinagre, pimienta y, si queremos, especias (comino, una pizca de mostaza...)

Si cocemos las lentejas en casa las hacemos con tiempo, para que dé tiempo a que se enfríen (la noche antes, o por la mañana); yo las herví con una hojita de laurel. Picamos el calabacín en daditos muy pequeños y salteamos con una pizca de aceite a fuego medio-fuerte, para que se  ponga tierno y se dore muy ligeramente. También conviene hacerlo un rato antes de servir para que se temple. Montamos la ensalada mezclando las lentejas, los tomates picados, la cebolleta y una vinagreta de sal, aceite, una pizca de vinagre (yo usé de Módena) y la especia elegida; por encima servimos los daditos de calabacín y, por último, las hojas bien lavadas y escurridas. También se puede añadir un poco de queso fresco desmigado, o lo que nos apetezca. ¡Feliz fin de semana!

jueves, 2 de junio de 2011

Al rico pepino español: bocadillo de feta, pepino y pimientos

No hace falta que cuente mucho más, últimamente no se ha hablado de otra cosa... sólo que me uno a la iniciativa comenzada en otros blogs para apoyar a la agricultura española, ahora que se está viendo perjudicada por el triste asunto de los pepinos. Con esta simple receta participo en la propuesta de Ajonjolí "Apoya a los agricultores, ¡pon un pepino en tu cocina!", y de paso me hago una merienda maja.  
A mí, como le pasaba a Mikel, de El comidista, el pepino no me gustaba demasiado hasta hace bien poco; de hecho, el típico sandwich de pepino que se toma con el té en Inglaterra me parecía una pesadilla gastronómica; sin embargo, cuando empecé a cocinar y a prepararme mis propios gazpachos (los primeros, sin pepino) me dí cuenta de lo necesario que era en algunos platos, y más tarde en algún viaje lo probé en bocadillos de esos currados que llevan de todo, en rodajas finitas y crujientes, y así fue como me empezó a gustar. La receta que dejo hoy es precisamente un bocadillo, se pueden cambiar los ingredientes por los que a cada uno le gusten, pero recomiendo que lleve algún queso blanco y algún ingrediente ácido (chutney, encurtidos...). El mío llevaba:
-Pan de semillas, o el que nos guste
-Queso feta
-Chutney de cebollas y aceitunas (se puede poner cualquier chutney, tapenade...)
-Unas rodajas de pepino fresco en rodajas finas
-Pimiento rojo asado (en mi caso agridulce) en tiras muy finas
-Aceite de oliva
Lo único que hay que hacer es tostar ligeramente el pan, untarlo con una pizca de aceite de oliva, rellenar y comer.
Todo este desafortunado asunto de los pepinos demuestra una vez más la falta de conocimiento y control sobre lo que comemos y cómo se produce, cosa que ya he comentado alguna vez y he animado a la gente a interesarse más por lo que come y de dónde viene. Para aquellos a los que este tema les interese y vivan en Madrid, la próxima semana se celebra La semana de la sostenibilidad / Emisión cero, que ofrecerá conferencias, documentales y otras actividades, no sólo sobre alimentación sino también sobre arquitectura, consumo etc; por ejemplo, en el Círculo de Bellas Artes se podrán ver las películas Food Inc., o No impact man, y también habrá otras actividades en La Casa Encendida y el centro cultural Eduardo Úrculo. Ahí lo dejo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ensalada templada con tirabeques y calabaza frita

De nuevo a cocinar... con ganas de preparar muchas verduras para recuperarme de las celebraciones de los últimos días, pero con alguna variación para no caer en el típico hervido (que por otra parte me encanta):

Se pueden preparar con las verduras cocidas o al vapor que más nos gusten; yo tenía ganas de cocinar tirabeques porque los he probado muchas veces como aperitivo en restaurantes japoneses (una de las veces, creo, en uno de mis restaurantes japoneses favoritos, el Janatomo) y me encantan, pero al final nunca los compraba para casa. El único truco del plato es, como siempre, cocer la verdura en su punto justo, especialmente los tirabeques, para que queden ligeramente aldente.

Para 2 raciones he usado:

-1 manojo de judías verdes, de las planas -1 puñado de tirabeques -2 zanahorias -1 rodaja de calabaza -2 huevos (opcional) -aceite de oliva, sal, pimienta

Se pone a cocer una cazuela con agua. Cuando rompe a hervir se añade sal y se añaden, por este orden (o al gusto) las judías verdes enteras y limpias, 3-5 minutos después las zanahorias en trocitos y unos 7-8 minutos más tarde, por último, los tirabeques, que estarán apenas unos 3 min. más o menos (tiempos aproximados, se puede ir probando... también se pueden hacer al vapor).

En una sartén aparte con un poco de aceite se pone a rehogar a fuego medio-fuerte la calabaza cortada en cuadraditos, añadiendo cada poco tiempo una pizca de agua (se puede coger de la de cocer las verduras) para que no se seque ni se queme; cuando ya está tierna se añade una pizca más de aceite, se deja un minuto a fuego más fuerte para que se dore ligeramente, se sala y se aliña con sal y pimienta; tiene que quedar blandita pero no deshecha, y saber muy dulce.

Se cortan las judías verdes en trozos y se sirven las verduras aun templadas, con un poco de aceite de oliva (y vinagre si se quiere), la calabaza frita encima y un huevo pasado por agua o escalfado. Listo. (Lo mejor: lo que queda en el fondo del plato, mezcla del aliño y el huevo, reservar un trozo de pan para cuando se llegue, ñam).

martes, 1 de marzo de 2011

Sopa de remolacha (casi Borsch)

El Borsch o Borscht es una sopa de remolacha típica de los países del este europeo (Rusia, Ucrania, Polonia...), de la que hay muchas recetas diferentes. La mía de hoy es una versión propia, sólo vegetal, pero se puede hacer también con carne de ternera, tocino, salchichas, etc.
Tiene un color alucinante. Es estupenda para el frío. Y está muuy rica.
Para 2 raciones he usado:

-1 pieza de remolacha fresca -1 patata -1 puerro pequeño (o 1 cebollita) -1 zanahoria -1 tomate, o unas cucharadas de puré de tomate -1 pedazo de col -1/2 litro de caldo (de carne, verdura...) o agua -2 cucharadas generosas de crema agria, o yogur espeso en su defecto -perejil picado fresco -aceite, sal

Se pican la zanahoria, la remolacha, la col y el puerro en juliana gruesa (podemos usar una mandolina, si la tenemos), la patata en trozos, y se tritura el tomate. Se rehogan las verduras, poniendo primero el puerro y después, por este orden, la zanahoria, el tomate, la remolacha y la patata. Se agrega el caldo o agua, cuando rompe a hervir se añade la col y se deja cocer todo hasta que las verduras están tiernas (30 minutos, quizás un poco más). Se deja reposar la sopa (mejora si se hace así), y cuando se va a tomar se calienta y se sirve con una cucharada de crema agria y perejil picado por encima.

La remolacha es otra de esas verduras que he visto toda la vida en casa siempre de la misma forma - comprada en conserva para las ensaladas - y ni te planteas cocinarla de otro modo (de hecho, a mí nunca me ha hecho mucha gracia). Hace poco la probé en un restaurante como ingrediente principal de un gazpacho, y me encantó, así que me propuse aprender a cocinarla; ha sido todo un descubrimiento, ahora sólo me falta aprender a hacer pampushki. Para la próxima :)

martes, 8 de febrero de 2011

Batido de manzana asada y yogur

O cómo hacerte una merienda rica en 3 minutos para una tarde de catarro.
Sólo se necesita batir la carne de una manzana asada con un yogur natural, y ya está. A partir de ahí, la receta se puede variar añadiendo plátano, ralladura de limón, especias (cardamomo, por ejemplo... yo puse una pizca de canela porque la manzana asada ya lo llevaba). Sé que muchos recuerdan los batidos de su infancia con galleta, así que se le puede poner un poco antes de batir, o poner unas migas por encima al servir... lo que se quiera.

Queda muy rico y bastante espeso, como unas natillas afrutadas (os dejo una foto ya empezado, para que lo veáis), pero si lo queréis aun más espeso para servirlo como postre "de cuchara" basta añadir más fruta o bien usar yogur griego (o dejar espesar el yogur normal poniéndolo unos minutos sobre un paño limpio). La manzana está asada al microondas, se prepara igual que para poner al horno pero en un platito hondo con una pizca de agua. Se deja unos 3-4 minutos y ya está. No carameliza como en el horno, pero para una receta como ésta es suficiente, y se ahorra energía.

Aprovecho para hablaros de un par de libros sobre comida que he estado leyendo últimamente y que me han hecho pensar un par de cosas. El primero, regalo de reyes de mi hermana, es el ya comentadísimo libro de Michael Pollan El detective en el supermercado. El otro, uno de los más famosos libros de cocina francesa, Cocina de mercado de Paul Bocuse, lo encontré el otro día en el rastrillo del casco antiguo en Badajoz (qué de joyas he encontrado ya ahí).

Aparentemente no puede haber dos libros sobre comida con planteamientos más dispares: el primero, escrito por un norteamericano hace poco tiempo, aborda el tema desde la nutrición, la salud, la ecología, la sostenibilidad... y el segundo, un libro de un chef francés escrito hace 30 años, lo hace desde el puro placer de comer. Sin embargo, me sorprendió descubrir que ambos llegaban a conclusiones parecidas, y los dos destacaban la importancia de consumir productos frescos, de temporada y producidos en lugares cercanos a donde los adquirimos, así como preguntar en los mercados e interesarnos por el origen de lo que compramos. Me pareció tan curioso (y tan obvio al mismo tiempo) que aquí lo dejo.

sábado, 8 de enero de 2011

Garbanzos con espinacas y bacalao

Primera entrada del año, así que... feliz 2011!
Ahora toca recuperarse, en todos los sentidos, de los excesos navideños. Así que toca un plato sencillo, sano y barato, pero de los más ricos. Ya sé que es más típico de la cuaresma, pero a mí me gusta prepararlo siempre que haga frío. Y sí, también sé que últimamente parece que me ha dado por el bacalao, pero ha sido casualidad, ya paro :)
Aprendí a prepararlos con el libro 1080 recetas de Simone Ortega, que como tanta gente tengo destrozado de tanto usarlo. Después lo he ido haciendo a mi manera, cambiando algunas cosas (por ejemplo, poniendo zanahoria, o añadiendo a veces carne de ñoras en vez de pimentón). Además, recomiendo fervientemente prepararlo el día antes de comerlo, mejora mucho con el reposo. Os dejo aquí una de las posibilidades, para unas 4 raciones:
-4 puñaditos de garbanzos (unos 300 gr.), puestos en remojo el día antes de prepararlo
-unos 150-200 gr. de bacalao, desalado
-1 manojito de espinacas frescas, al gusto (reducen mucho al cocinar)
-2-3 dientes de ajo
-1 cebolla mediana
-1 0 2 zanahorias
-2 tomates
-laurel, sal, aceite de oliva y pimentón de la Vera
Se ponen a hervir los garbanzos en agua fría con el laurel (en olla exprés o normal) con la cantidad de agua suficiente para cubrir y un poco más. Queremos que estén cocidos pero aun bastante enteros, para terminar la cocción con el resto de ingredientes. Mientras tanto preparamos un sofrito con el ajo, la cebolla, la zanahoria y el tomate, añadiendo al final el pimentón para que no amargue. Cuando los garbanzos casi están, añadimos el sofrito y las espinacas, dejamos otros 10-15 minutos, y luego el bacalao en lascas y cocemos otros 5 minutos más.
Hay muchas posibilidades: hay a quien le gusta el caldo más espeso, y para eso se añade un poco de harina al sofrito. Y se puede hacer una versión rápida con garbanzos cocidos. en ese caso lo que se hace es preparar el sofrito, añadir a éste el agua suficiente y después poner en ella los garbanzos ya cocidos, las espinacas y el bacalao.
Por último, un pequeño obsequio de año nuevo, para quien aún no tenga uno: calendario 2011. Felices recetas!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Crema de castañas casera

La crema de castañas más simple, para utilizarla como base para otros platos dulces o salados, untar en pan o como acompañamiento para un plato de carne (¡o para comérsela a cucharadas!!).
La cantidad depende de lo que necesitemos para la receta que queramos hacer: como guía, yo hice algo menos de 1/4 kilo de castañas y salió un bote mediano de crema y un poco más (en la foto). La receta es muy sencilla, la única complicación es que es un poquito laborioso pelar las castañas para que nos queden bien limpias. Hay varias maneras, una de ellas es quitar la cáscara dura y escaldar unos minutos las castañas en agua hirviendo para poder quitar bien la piel interior, pero he leído que hay quien simplemente les hace un corte y las mete un par de minutos en el microondas, para luego abrirlas y sacar toda la carne fácilmente (yo no lo he probado, ya lo intentaré la próxima vez).
Una vez bien limpias se ponen a hervir en agua con una pizca de sal (la suficiente para cubrirlas holgadamente, pero no queremos que se muevan mucho o se desharán) y, si queremos, con alguna especia o hierba aromatizante, yo puse una cucharadita pequeña de semillas de anís, pero es opcional. Esto también depende del uso que le vayamos a dar, dulce o salado. En función del tamaño de las castañas pueden tardar de 25-35 minutos en estar tiernas, y ya se sabe, la mejor manera de comprobarlo es probarlas. Una vez cocidas, se baten con algo del líquido de la cocción, hasta que tenga la textura deseada: yo la dejé más bien espesa e incluso con algún trocito pequeño de castaña. En este punto, si la queremos con una textura un poco más suave o un sabor diferente, se puede añadir un poquito de mantequilla mientras batimos, nata, azúcar (si la queremos dulce) o especias, si no hemos añadido antes. A envasar, ¡o a comer!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Crema de coliflor

Una entrada cortita... son días ajetreados. Una crema rica para el otoño, muy fácil de preparar. Para 2 raciones generosas se necesitan:

-1/2 coliflor -2 patatas pequeñas, o una grande -1 puero picado -aproximadamente 1/2 litro de caldo, o agua -aceite de oliva -sal -1 dientes de ajo -pimentón de la Vera

Se rehoga el puerro en unas cucharadas de aceite, y se añaden después la coliflor en ramitas y la patata en trozos medianos. Se da unas vueltas a todo y se añade el caldo o el agua. Cuando rompe a hervir se baja un poco el fuego y se deja de 20 a 30 minutos, hasta que toda la verdura esté tierna. Se retira del fuego, se bate bien y se pasa por el pasapurés si hace falta. El ajo se pica en rodajitas y se doran ligeramente en un buen de aceite de oliva, con cuidado de no tostarlo en exceso o amargará. Poco antes de retirarlo del fuego se añade 1/2 cucharadita de pimentón y se mezcla bien; se sirve la crema adornada con el sofrito.

sábado, 7 de agosto de 2010

Crema fría de guisantes y miso

Una receta muy rica de reciclaje, una sopa fría para aprovechar los restos de la nevera antes de las vacaciones:
Está hecha con: (ingredientes para 2 personas, aproximadamente): -2 patatas medianas -2 tazas de guisantes congelados -1 puerro, o 1/2 cebolla -2 cucharadas de miso blanco -caldo de verduras o agua (2 vasos grandes, más o menos) -aceite de oliva
Se rehogan en una pizca de aceite la cebolla y la patata, picadas. Se añade agua o caldo hasta cubrir holgadamente (sin salar o con muy poca sal, ya que el miso es bastante salado), y 10 o 15 minutos después se añaden los guisantes. Dejamos otros 10 minutos, apartamos del fuego y dejamos enfriar. Cuando está frío añadimos 2 cucharadas de miso y batimos bien. Si hace falta se pasa por un chino o un pasapurés. Servimos, si queremos con una pizca de cebollino.
No es la primera vez que uso miso en una sopa, pero nunca he hablado de él y ésta es una buena ocasión (tampoco es que yo sea una experta, pero he estado curioseando un poco). El miso es básicamente soja fermentada, a veces con algún cereal (cebada, trigo...), y dependiendo del tipo y duración de la fermentación puede ser blanco (el suave), rojo o negro (el más fuerte). Como tantos alimentos fermentados puede comercializarse con el fermento vivo o bien pasteurizado. No hace falta cocinarlo, por eso se añade al final de la preparación. En Europa lo asociamos sobre todo a la sopa de miso, pero es un condimento que se usa en muchos otros platos. ¡Y está muy rico! En Madrid es fácil encontrarlo, en cualquiera de las tiendas orientales del centro (Plaza de España, los Mostenses, etc.)
Es curioso, pero lo de las pastas fermentadas y/o saladas que se usan como condimento es algo bastante antiguo, y común a varias culturas: hace tiempo leí un libro fantástico sobre gastronomía, Contra los gourmets de Vázquez Montalbán. En él describe un ingrediente muy curioso de la cocina romana, el garum, una pasta de pescado salada y fermentada, a veces aderezada con hierbas o especias (creo recordar que encontraba alguna relación de esto y la salsa de ostras china, por ejemplo). La descripción del modo de preparación no tiene desperdicio, y cuesta pensar que fuera algo tan apreciado, pero por lo visto era un ingrediente esencial en muchos platos.
También me recuerda un poco a otro ingrediente realmente curioso, el extracto de levadura (Marmite, en UK, o Vegemite, en Australia), un producto derivado de la levadura de cerveza que los británicos, y sobre todo los australianos, adoran, aunque yo lo probé una vez y prometí no volver a hacerlo: es una pasta oscura, densa, amarga y muy salada, que sólo puede apreciar quien lo haya tomado desde pequeño. Sin embargo, y según dice un libro que me gusta mucho, la Pequeña enciclopedia de la cocina vegetariana (El Pais-Aguilar, 1991) es un alimento casi perfecto, con todas las vitaminas del mundo. En fin, un mundo por explorar, dejo aquí mi granito de arena.
PD. La foto del miso es de Wikipedia.

jueves, 29 de julio de 2010

Un tomate (EL tomate)

Nada más, pero nada menos: este fin de semana pasado estuve en Badajoz, fui al campo y, como el año pasado, traje fruta (algunas cogidas del árbol por la menda) y un tomate:
Es uno de esos tomates que, seguramente, no hubiéramos escogido en el mercado: deforme, desproporcionadamente grande y lleno de marcas; pero también uno de esos tomates que se recuerdan (al menos, en mi caso) de la infancia, con unas rodajas irregulares llenas de recovecos. Y muy, muy rico.
Mi hermana y yo hablamos mucho de eso. También la gente suele quejarse de que la fruta no sepa ya como antes, sobre todo los tomates y las fresas. No quiero escribir un largo discurso sobre cómo se recoge, se elige y se vende la fruta (ya he hablado alguna vez de ello) pero sí animo a quien lea esto a no comprar la fruta por tener un gran tamaño o una apariencia perfecta (a veces la más rica es la pequeña o la que tiene manchas) y sí a fijarse en la procedencia, o que sea de temporada.
Bueno, la perfecta ensalada de verano. tomate, aceite, sal y una pizca de orégano. y ya. Felices vacaciones, a quienes las cojan esta semana!

martes, 20 de julio de 2010

Ensalada de verduras con vinagreta de frutos secos

Lo que ahora apetece en realidad es comer cosas crudas, pero para escapar un poco de la lechuga y el tomate... una verduras aliñadas.
Sólo hay que coger las verduras que más nos gusten, pueden ser congeladas (en mi caso, guisantes, zanahorias y brécol en ramitas pequeñas) prepararlas al vapor o hervirlas lo mínimo (10 min.) y refrescarlas con agua bien fría para parar la cocción y que conserven el color brillante. Se sirven frías o del tiempo, con huevo cocido, y se aliñan con una vinagreta de un buen aceite de oliva, una pizca de vinagre, sal, pimienta y frutos secos picados (almendras, piñones o avellanas, por ejemplo). Para variar un poco la receta, se pueden añadir unas lascas de jamón, o si nos gusta el sabor dulce añadir un poco de miel a la vinagreta.

viernes, 16 de julio de 2010

Tostas de sardinas frescas con tomate y limón

Es viernes. Nada mejor que una comida ligerita para después echar la siesta... Hoy de tostas, un poquito elaboradas porque las sardinas son frescas y se han preparado en casa, pero se pueden sustituir perfectamente por unas buenas sardinas de conserva.
Por persona, se necesita:
2 rebanadas de pan, mejor si es un pan consistente.
1/2 tomate picado fino o incluso casi triturado
2 sardinas medianas, bien limpias y abiertas en filetes.
ralladura de limón
sal, aceite de oliva.
La única dificultad es la de cocinar la sardina sin que se deshaga o se pegue: bien secas, se pasan por una sartén antiadherente con un poquito de aceite sólo por el lado de la carne, y en apenas unos segundos estará hecha (Lo más difícil es sacarlas sin que se deshagan se hace con cuidado y una espátula). Se tuesta ligeramente el pan, se cubre bien de tomate aliñado con sal y aceite, se ponen encima de cada rebanada dos lomos de sardina y se termina rallando generosamente limón sobre cada tosta. Ñam.
Con esta receta participo, después de tanto tiempo, en el HEMC 46 - "delicias para fiestas", que organiza este mes Mónica de Tentaciones para todos. ¡Buen provecho, y buen fin de semana!

martes, 13 de julio de 2010

Gazpacho de pimiento rojo

... O cómo darle un aire nuevo a la receta de siempre.
En realidad, tan sencillo como reducir la cantidad de tomate y cambiar el pimiento verde por uno rojo bien grande (o incluso más). Queda un gazpacho mucho más dulce, muy muy rico, Incluso creo que más pimiento rojo le hubiera ido bien, y eso que llevaba uno bien hermoso.
Pues eso: 5 tomates, 1 diente de ajo, 1 pepino pequeño, 1 gran pimiento rojo, 1 trozo de pan duro remojado, 1 tacita pequeña de aceite (o cuanto queramos), vinagre y sal al gusto. Se bate todo excepto el aceite, que se añade poco a poco al final, se pasa por el chino si hace falta, se enfría y... ¡a comer!

martes, 18 de mayo de 2010

Ensalada de lentejas

Llega el buen tiempo (crucemos los dedos...), se van los potajes (aunque mi madre sea capaz de cocinar un cocido en agosto) y llegan las ensaladas. La de hoy, plato único.
Para 2 personas: -2 cuenquitos de lentejas pardinas cocidas (mejor en casa, pero pueden ser de bote) -1 tomate de ensalada hermoso -1 pimiento italiano pequeño -1 cebolleta -1 huevo cocido -1 latita de atún (opcional) -aceite de oliva virgen -vinagre de Módena o el que nos guste -sal, pimienta, comino o especias al gusto
Si preparamos las lentejas en casa, cogemos 2 puñados de lentejas y las cocemos como de costumbre (1 hora en olla normal, o 12-15 min. en la exprés, aproximadamente) con una pizca de sal y una hoja de laurel. Las enfriamos (podemos prepararlas el día antes y dejarlas enfriar en la nevera). Hervimos el huevo. Hacemos un picadillo con la verdura al tamaño que nos guste (yo dejé el tomate algo más grande y el pimiento y la cebolleta más picados). Podemos mezclar todos los ingredientes cuando las lentejas y el huevo estén fríos, o montar el plato poniendo las lentejas como base y por encima todo lo demás, poniendo por último el huevo (y el atún, si lo añadimos). Preparamos una vinagreta con el aceite, el vinagre, sal, pimienta y cominos (o la especia elegida) y regamos la ensalada justo al servir, para que el vinagre no deshaga la verdura.

martes, 27 de abril de 2010

Habas frescas

Qué cosa tan rica. Me encantan las habas, pero nunca las había comprado frescas, con su vaina y todo. Eso es lo bueno de tener que ir a hacer un recado a un barrio al que no sueles ir, que de paso te paseas por las tiendas de la zona (hoy precisamente he tenido que ir a "Delicias") y encuentras estas cositas. Yo hoy no sabía qué hacer de comer así que en cuanto ví las vainas de habas, ni lo pensé.
No me apetecía elaborarlas mucho, así que me he limitado a hervirlas un poco con unas patatas cortadas y después las he rehogado con mucho ajo, aceite y pimentón. Las patatas eran gallegas, "para cachelos" ponía en la bolsa, y se han deshecho muy pronto, envolviendo todo el plato con una especie de salsa, estaban muy buenas.
Antes de prepararlas miré en internet para saber cuánto tiempo había que cocerlas; la verdad es que había de todo, pero en general decía que entre los 20 y los 30 minutos. Ni caso: al poco de romper a hervir (yo creo que no pasaron ni 10 minutos) ya casi se estaban deshaciendo, las he tenido que ir rescatando del agua como he podido.
Eso sí, es un plato laborioso, por tener que desgranar las vainas. Se quedan en tan poca cosa... de un buen manojo apenas saqué este cuenquito de habas, pero la verdad es que de todos modos merece la pena probarlas frescas, la textura es completamente diferente, muy suave y no tan arenosa como la que tienen algunas de las conservadas.

lunes, 26 de abril de 2010

Ensalada de puerro y pimientos

Esta ensalada me la preparó hace tiempo mi amiga L., y es una de las guarniciones más ricas que he probado. Se prepara con pimientos asados y puerro confitado, se sirve templada o del tiempo, y está realmente buena:
Se preparan por separado los dos ingredientes. Los pimientos se lavan bien, se cortan en gajos, se ponen en una fuente de horno con aceite, sal y un par de dientes de ajo machacados y se asan a horno medio durante una media hora o así, vigilando que no se sequen y removiéndolos de vez en cuando si hace falta. Cuando se enfrían se les quita la piel (si queremos). Si hemos preparado muchos los podemos guardar en un bote con los ajos y el aceite de asarlos.
El puerro se pica en juliana y se pocha a fuego muy lento durante un buen rato sin dejar que coja color. Para que no se seque, podemos tener al lado de la sartén un vasito con agua y de vez en cuando echamos unas gotas para añadir algo de humedad. Cuando ya está blandito añadimos una pizca de azúcar, dejamos que caramelice un poco y apartamos. A la hora de servir se mezclan los dos ingredientes y así tenemos un acompañamiento estupendo para pescado, o lo que queramos.
Yo hoy la he comido con una buena tostada de pan hecho en casa con salmón, que he acompañado también con un poquito de salsa de nata (nata reducida con una pizca de sal y pimienta negra, sin más).