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jueves, 31 de marzo de 2016

Comida de colores (semana de la remolacha, capítulo 1)

Un manojo grande de remolachas con hoja, 1,75€. De ahí han salido más de tres platos. El primero, una pasta con algunas hojas de remolacha rehogadas, tomatitos cherry y queso, muy buena. El segundo, este asado de verduras y raíces:
Lo había visto ya en algún programa de cocina británico, no sé si de Jamie Oliver o cuál [actualización: después de leer mi feedly, he visto que Akane publicó esta mismita receta hace pocos días, con una pinta fabulosa... no sé si es casualidad o referencia olvidada, en cualquier caso qué receta tan rica], y en vez de la típica ensalada esta vez decidí gastar la remolacha asándola. La mezclé con otras verduras, en esta proporción:
-1 remolacha grande
-1 chirivía
-1 nabo
-1 cebolla roja
-1 boniato
-1 zanahoria
-varios dientes de ajo, con piel
-tomillo y romero
-sal, aceite de oliva
Sólo hay que lavar las verduras, pelarlas y cortarlas en trozos medianos, salvo los dientes de ajo que se dejan enteros o se les da un golpe; el tamaño de los pedazos varía según lo que tarde en cocinarse cada verdura, así la zanahoria por ejemplo la corté en trozos más pequeños y el boniato en trozos más grandes. Se precalienta el horno a 200º y se pone todo en una bandeja amplia de horno, separando la remolacha para que no tiña el resto de ingredientes. Se rocía generosamente con sal y aceite de oliva y se hornean unos 50 minutos aproximadamente, vigilando de vez en cuando y removiendo un poco para que se hagan por igual.
Las verduras pueden variar, claro: se puede poner calabaza, patatas, cebollitas, apionabo,.. lo que se quiera. Para ver otras combinaciones se puede hacer una búsqueda en inglés, roasted root vegetables
Está muy rico, y es diferente a otros asados de verduras más habituales. Nos gustó especialmente la chirivía asada, que hasta ahora sólo habíamos comido en sopas o guisos. Una pena que sea tan difícil de encontrar. 
Se puede servir como primer plato, como guarnición, acompañarlo de alguna salsa de yogur, queso... rico rico.

viernes, 12 de julio de 2013

Pesto de zanahoria y almendras

Un descubrimiento. Aún tengo que perfeccionar mucho la fórmula, pero sin duda es una receta que repetiré muchas veces.
Buscaba yo recetas fáciles para dar salida a las zanahorias del huerto: no las clareamos cuando eran pequeñas así que nos hemos juntado con un montón de zanahorias de tamaños y formas diversos. Algunas se han comido en ensaladas (con apionabo crudo rallado, ¡qué rico!) otras las he congelado después de escaldarlas y unas poquitas iban para la comida de hoy. Buscaba una receta fácil de pasta con zanahorias entre blogs italianos y me encontré con este pesto del blog Nero di Sepia; claro que su plato tiene mejor pinta, entre otras cosas porque todo mejora con un buen viaje de panceta, pero yo por esta vez he prescindido de ella.
La receta es muy fácil y rápida, ya que se prepara con la zanahoria cruda. En internet hay otras recetas de pesto parecidas que cambian el fruto seco, añaden hierbas (romero, perejil o albahaca...) o especias, así que cada uno puede hacer su propia variación. Yo para 2 platos he usado:

-unas 3 zanahorias (2 si son grandecitas)
-2 cucharadas de almendras picadas, tostadas ligeramente en una sartén
-1 diente de ajo pequeño, o menos aún
-aceite de oliva (no lo medí)
-sal, pimienta negra
-1 trocito de queso parmesano o similar
-4 cucharadas de agua de cocer la pasta
La única complicación es encontrar la textura adecuada, porque la zanahoria cruda es muy seca y cuesta batirla; si tenemos un buen robot de cocina es fácil, si no quizás conviene rallarla antes. Se tritura con el ajo y las almendras, se añade aceite al gusto y un poco de agua de cocer la pasta hasta que quede una crema espesa y se ajusta de sal y pimienta. Se mezcla con la pasta recién escurrida, y a comer.
Esta vez no ha sobrado como para hacer la prueba, pero si hace tanto calor que ni siquiera apetece cocer pasta estoy segura de que queda estupendo en una buena tostada o bocadillo con algo de queso, o un embutido con algo de picante que contraste con lo dulce de la zanahoria... Habrá que probar. 

jueves, 20 de junio de 2013

Gazpacho de remolacha

No es que una se canse del gazpacho de toda la vida, pero de vez en cuando viene bien variar.
Hay muchas recetas de gazpacho de remolacha, desde las más delicadas, como la de Martín Berasategui, que añade apenas 50 g de remolacha para 1 kilo de tomates, a las más salvajes como la de la Thermomix, que pone la misma cantidad de una y otro. A mí me gusta mucho la remolacha pero esta última receta me parece un poco excesiva, así que yo he tirado por la calle de en medio, y la mía lleva (cantidades aproximadas):

-800 g de tomates pera maduros
-200 g de remolacha cocida (unas 2 piezas medianas)
-1 pimiento verde italiano pequeño
-1/2 cebolleta o un trocito de cebolla (opcional)
-1/2 diente de ajo
-1 trozo de pan a remojo en agua
-aceite de oliva (1 chorro generoso) y vinagre de vino blanco (unas gotas, pero es al gusto)
-3 o 4 pellizcos de sal
-agua para ajustar la consistencia
También podía llevar pepino pero no tenía en casa. Como siempre, se baten todos los ingredientes, en mi caso poniendo por último el aceite y un poco de agua para ajustar. Esta vez he pelado los tomates, aunque normalmente los pongo enteros y después lo paso todo por un pasapurés. Al finalizar se prueba y se corrige de sal, vinagre... AL servir se puede poner un poquito de yogur, que va muy bien con la remolacha.
La cantidad de aliño, como en las ensaladas, depende de cada uno, yo lo prefiero con poco vinagre porque luego siempre se puede añadir más. Y en cuanto al ajo y la cebolleta, si se va a guardar el gazpacho para más tarde es mejor quedarse cortos, porque con el reposo se pone más fuerte de sabor.
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Hoy ha formado parte de una comida rápida: un cuenco de gazpacho y un sándwich de jamón y queso fresco batido en casa con un tenedor con aceite y sal. Unas cerezas extremeñas de postre, y ya está la comida. Ahora que parece que el verano llega de verdad, si es fin de semana, se deja el gazpacho hecho por la mañana y se puede ir uno a tomar el vermú tranquilamente...
O se guarda en una botella o termo bien frío, se preparan unas ensaladas, un poco de pan y queso cortado y un bote de hummus casero, se coge un mantel y unas servilletas y se va de picnic al parque más cercano...
Y después, se duerme la siesta bajo los árboles. 
(¡Feliz verano!)

martes, 9 de abril de 2013

Arroz caldoso de verduras

Una vez más, una receta improvisada de sobras que merece la pena recordar:
En ella he aprovechado el caldo de cocer unas verduras, unas pocas espinacas a apunto de echarse a perder y hasta un resto de rica sopa de tomate que hizo la madre de M.A. Para dos personas he usado:
-1 cebolla pequeña
-1 diente de ajo
-1 zanahoria pequeña
-2 puñados grandes de espinacas (unos 80 g. aproximadamente)
-2 tazas de arroz redondo
-un poco de salsa de tomate, o 2 tomates rallados (yo usé la sopa)
-caldo de verduras (aproximadamente 750 ml)
-sal y aceite
-especias a elegir (cúrcuma, azafrán...); yo usé ras-el-hanout
Se sofríen la cebolla, el ajo y la zanahoria muy picados en un poco de aceite, que queden bien rendidas. Se añaden después las espinacas picadas y el tomate rallado o la salsa, si las hemos usado (yo puse la sopa de tomate junto al caldo, así que me salté este paso), y en un cazo aparte ponemos a cocer el caldo. Por último echamos junto a las verduras el arroz y sofreímos un par de minutos más. 
Empezamos a añadir caldo poco a poco sobre el arroz y las verduras, también las especias elegidas, y vamos removiendo, manteniéndolo a fuego medio-bajo, lo suficiente para que mantenga un hervor mínimo. Repetimos tantas veces como sea necesario hasta que el arroz esté casi a punto, probando a media cocción para comprobar el punto de sal. Dejamos reposar un par de minutos tapado, y servimos. 
También pongo los bollos que preparé ayer para los desayunos de esta semana, y que contra todo pronóstico están estupendos. Son también bollos que empecé a hacer para aprovechar una harina insípida y que no me estaba dando muy buen resultado, así que la dejé para hacer experimentos y panes facilones. 
En estos bollos la he mezclado con una quinta parte de harina de centeno (400/100), muy poquita levadura para prolongar la fermentación y una pizca de malta; y he usado un truco que me está funcionando, que es dejar una primera fermentación muy corta y una segunda muy larga, para que se forme una buena miga sin sobrefermentar. Es una buena táctica que repetiré muchas veces. 
Han quedado muy blanditos (sin llevar ni pizca de grasa), mucho sabor gracias al centeno y la malta y una miga jugosa a pesar de estar hechos con levadura. Casi me da pena que se haya terminado la harina ésa que tantos panes me ha arruinado... :)
El de esta mañana, con requesón y miel:

sábado, 29 de septiembre de 2012

Crema de cebolla y zanahoria

Para alegría de unos pocos, yo entre ellos, con el frío comienza por fin la época de las sopas calentitas. Creía que ya tenía alguna crema de zanahoria en el blog, pero no es así; ésta es muy parecida a otras que he preparado, con la diferencia de que doré durante laaargo rato la cebolla (casi como si fuera para una sopa de cebolla a la francesa) y la zanahoria para que caramelizaran un poco y quedara una sopa más dulce.
Por lo demás, poca diferencia: para 2 personas usé apenas una cebolla de buen tamaño, tres zanahorias hermosas, un diente de ajo y una patata pequeña. La dejé bien espesa a propósito - ahora que llega el frío me apetecía una sopa más contundente - y la serví con una picada como ya he hecho otras veces, preparada con migas que tenía congeladas de una de las últimas broas que hice en casa. 
Se puede preparar un poco más fina dejando algo más de caldo, pasándola por un chino o un pasapurés o añadiendo algo de nata o leche. Yo esta vez la he tomado así, con todas las vitaminas que buena falta me hacen para curarme el catarro que me tiene encerrada en casa desde hace días y más aburrida que una mona enjaulada. Me consuelo cocinando y disfrutando de la estupenda sensación que da dormir con edredón por primera vez después de tanto tiempo :)

martes, 5 de junio de 2012

Paté de alubias

O cómo sacarle partido a unas judías blancas que se te han pasado de cocción...
Se prepara igual que un humus de garbanzos, pero como es un poco más insípido conviene poner más especias, o también frutos secos, ajo o cebolla picados... lo que se nos ocurra y tengamos a mano. En el de hoy, que ha sido plato de emergencia, he puesto:
-1 cuenco de judías blancas cocidas (iban para ensalada, pero se me pasaron...) y un poco del agua de cocer
-aceite de oliva
-sal, pimienta
-opcional: 1 cucharadita de tahini (pasta de sésamo) o semillas de sésamo
-comino recién molido, una punta de curry
-perejil fresco
Lo trituré todo con un tenedor, añadiendo a las judías sólo el agua suficiente para coger la textura que quería y completando con un chorrito aceite, el tahini y las especias. Se prueba de sal y se enfría. Se sirve con perejil picado, más aceite, o pimentón... ya digo, lo que cada uno quiera.
Yo lo he comido así, en unas tortillas de trigo con un poco de fiambre en tiras (lengua ahumada, que una amiga me trajo de León... deliciosa) tomates secos y perejil. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Ensalada de lentejas, arroz y más cosas ricas

En este caso, sólo con rúcula y un picadillo de tomate, pero podría llevar lo que quisiéramos: queso fresco, ahumados, pimiento asado...
Creo que las ensaladas con lentejas son mis favoritas (como se puede ver en el blog...), prácticamente me las podría comer sólo cocidas y aliñadas. Si tenemos una olla exprés, o si usamos lentejas ya cocidas, es una manera muy fácil de hacer una comida sana sin complicarse mucho la vida, y para los que comen fuera de casa es muy fácil de llevar en una fiambrera. También se puede dejar hecha el día anterior (sin aliñar) y tenerla lista en la nevera para cuando queramos comer. Para 2 raciones generosas he usado:
-1 puñadito de lentejas pardinas (2 tazas, si ya están cocidas)
-1 taza de arroz (2 tazas, si ya está cocido)
-2 tomates maduros
-2 puñados de rúcula (o berros, canónigos...)
-aceite de oliva, sal, vinagre y pimienta negra.
Esta vez tenía tiempo así que cocí las lentejas en una olla normal; si son lentejas de las grandes, habría que ponerlas en remojo el día antes, pero las pardinas se usan tal cual. Se ponen a cocer en frío con abundante agua y sal y de dejan unos 40 o 45 minutos a fuego bajo-medio, con cuidado para que no se queden sin agua. Cocemos el arroz aparte, escurrimos todo y dejamos enfriar.
Se lava la rúcula. Se hace una vinagreta con el aceite, el vinagre que queramos (yo puse de Módena), el tomate muy picado o rallado y sal. Se sirve todo, poniendo por último la vinagreta y un buen golpe de pimienta negra.
Plato único, delicioso.

domingo, 18 de marzo de 2012

Bubble and squeak cakes

El bubble and squeak es una estupenda y sencilla receta inglesa de reciclaje que se prepara con restos de verduras de otros platos, así que puede tener formas e ingredientes diversos y servirse de muchas formas.
Yo he hecho una versión muy sencilla: lleva apenas patata, zanahorias y col que reservé de una sopa de verduras, y la he preparado como pequeñas tortillas (cakes) y con una salsa de tomate casera. No hay receta, dado que depende de lo que tengamos en la cocina, pero sí un par de recomendaciones: que las verduras no estén muy húmedas ni demasiado cocidas, para facilitar el moldeado de las tortas (se pueden guardar en la nevera un poco las tortas ya hechas, para que se endurezcan), y hacerlas durante un buen rato en una buena sartén antiadherente para que se caramelice y se tueste bien la superficie, que es lo que le da el sabor tan rico. 
Yo la he comido como primer plato, pero puede ser una guarnición o, acompañándola de carne, huevos u otras cosas, un plato único. En internet se pueden encontrar toda clase de recetas (en inglés sobre todo, claro), algunas muy sencillas y preparadas como grandes tortillas, como ésta de Nigel Slater, o ésta de Sophie Dahl, que los sirve con un huevo y una salsa de cebolla y vino (mmmm...); seguro que hay muchas más.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Crema de calabaza y tomates secos

Una entrada muy rápida...una sopa parecida a otras que he puesto, pero con la peculiaridad de los tomates secos añadidos (idea de M.A.) que la hace completamente diferente; si la probase mi hermana diría lo mismo que dije yo al tomarla: "¡sabe a sopa portuguesa!".
Para 2 raciones puse:
-1 trozo de calabaza, del tamaño de una manzana aproximadamente
-2 zanahorias
-1 puerro
-1 patata mediana
-3 tomates secos (depende del tamaño, estos eran medianos) y otro para servir
-sal, agua

El procedimiento es el de siempre: se lavan y pican todas las verduras. Se rehogan primero la calabaza y el puerro unos minutos y después el resto de la verdura. Se añade agua que las cubra bien (evaporará un poco) y un poco de sal y se deja unos 25 minutos aproximadamente. Se añaden por último los tomates secos, se deja otros 5 minutos y se tritura todo bien, pasándolo por un chino si hace falta. Se sirve con picatostes y tomate seco muy picado.
Está sorprendentemente buena, y además es una manera muy fácil de dar uso a los tomates secos, especialmente si tenemos algunos que ya se hayan quedado un poco duros para otros usos (entre los comprados y los regalados, tengo varios botes en casa...). Como se cocinan no hace falta rehidratarlos, salvo los que vayamos a usar para servir. Bom proveito!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Calabaza asada con pesto

Y poco más:
Una receta muy fácil basada en una de Jamie Oliver, de su libro La cocina de Jamie Oliver (uno de los primeros que publicó), aunque en este caso he prescindido del punto picante que él proponía para ponerles un poco de pesto que tenía hecho.
Sólo hay que cortar la calabaza en gajos, limpiarlos de pepitas y hornearlos con una pizca de aceite y sal a 200º entre 30 y 40 minutos, hasta que estén bien tiernos (se comprueba pinchando con un tenedor); se pueden hornear con piel o sin ella, aunque quitársela antes es bastante fastidioso.
Los he servido recién sacados del horno, poniendo por encima unas cucharaditas de pesto. Se puede comer tal cual, como entrante o guarnición, o bien combinarla con pasta, ponerla sobre una pizza con unas nueces o piñones (ñam!) etc. Yo hoy me he preparado unos pinchos con un poco de queso fresco, aplastando un  poco la calabaza con el tenedor, muy rico:
Aprovecho para dejar un pequeño truco para conservar un poco más de tiempo la albahaca, por si os pasa como a mí que siempre compro un manojo entero y acabo tirando la mitad porque se pone fea: si la váis a guardar en la nevera sin cocinar, se lava bien, se SECA bien (yo uso un centrifugador de ensalada y luego dejo secar del todo las hojas sobre un paño) y se guardan dentro de un tupper envueltas en papel de cocina; así se evita que la humedad y el frío directo las oscurezcan. No duran eternamente, pero sí bastante más que si se guardan en una bolsa de plástico.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sopa de verduras con garbanzos y especias

Dudaba si ponerla porque es una de esas recetas de reciclaje que me voy inventando sobre la marcha, pero está rica así que ahí va: 
Recientemente ha tocado limpieza de nevera y despensa, así que han salido muchas especias e ingredientes de esos que se quedan olvidados en el fondo de los estantes y que ahora me he propuesto usar. La sopa de hoy, como ya he dicho, es una de tantas para aprovechar restos de verduras a punto de echarse a perder, y para "animarla" he rescatado un botecito de cúrcuma que hace mucho que no usaba; la combinación con los garbanzos ha quedado muy rica. Para unas 3 raciones he usado:
-1 puerro pequeño
-1 patata
-2 zanahorias
-1 nabo
-1 ramita pequeña de apio
-1 trozo de calabacín
-1 cuenco de garbanzos cocidos (pueden ser de bote)
-aceite de oliva
-caldo (puede ser el de cocer los garbanzos, si los hacemos en casa) o agua
-pimienta blanca (varias vueltas de molinillo, o al gusto)
-cúrcuma (1/2 cucharadita, o más si nos gusta mucho), o curry en su defecto
-un par de ramas generosas de perejil
Se lavan y pican todas las verduras, en trozos medianos para que no se deshagan demasiado durante la cocción (a mí me pasó); se rehogan las verduras, poniendo primero el puerro y la zanahoria y minutos después después las demás. Se añade caldo o agua con sal hasta cubrir holgadamente y se deja cocer a fuego medio unos 25 minutos; se añaden entonces los garbanzos, las especias y el perejil picado y se deja otros 5 o 10 minutos más. Si queremos el caldo más espeso se pueden triturar algunos trozos de patata.
He puesto estas verduras porque son las que tenía en casa; se puede poner cebolla en vez de puerro o suprimir alguna de las demás si no nos gusta, aunque creo que al menos la zanahoria debe ser un ingrediente fijo porque está muy rica con los garbanzos y las especias. Queda bien, especiada pero no excesiva, a medio camino entre una sopa y un potaje... Con un buen pan y un poco de queso o embutido, plato único.

martes, 18 de octubre de 2011

Salteado de berenjenas y champiñones con soja y almendras

Este plato es tan fácil y simple que he dudado si ponerlo en el blog, pero está tan rico que al final lo he puesto; la salsa de soja es la versión oriental de la salsa de tomate, se lo pones a cualquier tontada y ya tienes un plato (por qué no la descubriría yo antes en mi etapa de estudiante...). Yo lo he preparado con berenjenas chinas (que ya mostré aquí) pero se pueden usar perfectamente berenjenas normales, sólo que alargando el tiempo de preparación.
Para 2 personas he usado:
-3 berenjenas chinas (equivalente a unas 2 berenjenas pequeñas)
-unos 10-12 champiñones, u otra seta al gusto
-un puñado de almendras marconas tostadas
-salsa de soja
-aceite (de oliva, o puede ser también con aceite de sésamo)
-opcional: 1 o 2 dientes de ajo
Se pican las berenjenas y los champiñones en trozos gruesos; se ponen en una sartén amplia con un poco de aceite (y el ajito, si se pone) a fuego medio-fuerte; si usamos berenjenas normales, las ponemos primero y esperamos un poco antes de añadir los champiñones. Cuando ya empiezan a estar dorados y la berenjena casi tierna se añade un chorrito generoso de salsa de soja (ojo, si es muy salada, se diluye un poco con agua) y se mantiene el fuego fuerte hasta que reduzca casi del todo y sólo quede una salsa oscura en el fondo. Por último se añaden las almendras, se retira del fuego y se sirve.
Puede ser una guarnición, un primer plato o también, si se le añade pasta, unas gambas o carne (por ejemplo), un plato principal.

viernes, 12 de agosto de 2011

Ensalada de lentejas, calabacín y más verdolaga

Para seguir aprovechando los manjares del huerto.

Muy sencilla. Para unas 4 raciones he usado:

-4 puñaditos de lentejas pardinas, o 4 cuenquitos de lentejas ya cocidas
-1 calabacín mediano
-2-3 tomates, dependiendo del tamaño
-1 puñado generoso de verdolaga, u otra hierba de ensalada de sabor amargo (berros, rúcula...)
-1 cebolleta, o más si nos gusta mucho
-sal, aceite, vinagre, pimienta y, si queremos, especias (comino, una pizca de mostaza...)

Si cocemos las lentejas en casa las hacemos con tiempo, para que dé tiempo a que se enfríen (la noche antes, o por la mañana); yo las herví con una hojita de laurel. Picamos el calabacín en daditos muy pequeños y salteamos con una pizca de aceite a fuego medio-fuerte, para que se  ponga tierno y se dore muy ligeramente. También conviene hacerlo un rato antes de servir para que se temple. Montamos la ensalada mezclando las lentejas, los tomates picados, la cebolleta y una vinagreta de sal, aceite, una pizca de vinagre (yo usé de Módena) y la especia elegida; por encima servimos los daditos de calabacín y, por último, las hojas bien lavadas y escurridas. También se puede añadir un poco de queso fresco desmigado, o lo que nos apetezca. ¡Feliz fin de semana!

lunes, 1 de agosto de 2011

Comida de domingo, mezze de lunes

Una de las mejores cosas de hacer una copiosa comida dominguera con amigos es comer de (ricas) sobras el lunes. No quedó de todo, claro, pero lo suficiente para preparar este plato de mezze: pimientos asados con ajitos, berenjenas asadas (sólo un trocito ya...), tapenade, pan casero, un poco de queso de cabra y hummus.
Para quien no haya probado nunca, la receta del hummus es muy fácil, no estoy segura de si la que yo hago es muy ortodoxa pero es la que preparo hace tiempo y sale bien. A mí me gusta prepararlo con garbanzos cocidos en casa con una hojita de laurel, pero no siempre apetece o se tiene tiempo, así que se puede preparar con unos garbanzos de bote (en ese caso, eso sí, prefiero tirar el líquido del bote y lavar bien los garbanzos antes de hacer la crema). Los ingredientes, aproximadamente, son:

-1 bote de garbanzos cocidos, o la misma cantidad de garbanzos hechos en casa
-Unas cucharadas del caldo de cocer los garbanzos, o agua
-aproximadamente 2 cucharadas de tahini (al gusto)
-zumo de 1/2 limón
-1 diente de ajo, sin la parte verde
-comino
-sal, aceite de oliva
-pimentón para servir

Se trituran los ingredientes, salvo el pimentón, en un robot. Si lo hacemos con una batidora de mano es mejor añadr primero sólo una parte de los garbanzos, y luego añadir el resto ajustando la textura al gusto, poniendo por último un hilo de aceite de oliva (es opcional, porque el tahini ya tiene bastante grasa). Tiene que ser una crema espesa, pero no pastosa. Se puede guardar en la nevera y servir extendido en un plato con una cuchara para dejar una superficie irregular, y se cubre con un poco de aceite de oliva y pimentón.

miércoles, 29 de junio de 2011

Crema de verdinas y otras cosillas

Una cremita fría, para usar unas verdinas a punto de echarse a perder. Lo suyo hubiera sido preparar un guisote con almejas u otra cosa por el estilo, pero no dan los calores como para comerse un platazo de cuchara. Lo primero que pensé fue prepararla parecida a una vichyssoise, con patata y nata, pero al final decidí hacer una versión libre.
Para unas dos raciones generosas he usado:

-2 puñados grandes de verdinas
-2 patatas medianas
-opcional: 1 puerro o 1 cebolleta (yo no tenía, pero le hubiera ido bien)
-1 yogur
-comino, semillas de cilantro
-1 cucharada de tahini
-aceite de oliva, sal

El día antes se dejan las verdinas en remojo. Se ponen a hervir en agua fría nueva bien cubiertas, en olla normal o en olla express; en olla normal (como yo las hice) han estado en total 1 hora y media aproximadamente, más lo que después han estado con las patatas, otros 20 minutos, "asustándolas" dos o tres veces con agua fría para cortar el hervor. A media cocción se añadiría el puerro o la cebolleta. En olla express no sé cuánto hubieran tardado, porque nunca las he hecho en ella, pero habría que dejarlas cocer un rato destapadas para poder asustarlas. Cuando están ya cocidas pero aún enteras se añaden las patatas cortadas en trozos y se dejan otros 20 minutos. Se desespuma y se deja enfriar un poco; se bate todo con parte del agua de la cocción (añadiendo más para ajustar la textura, yo creo que ésta está mejor clarita), 1 yogur, el tahini, las especias y un hilo de aceite de oliva, y si es necesario se cuela o se pasa por un chino para que quede más suave. Se sirve bien fría, con un poco de yogur, o aceite, cilantro o perejil fresco...

Está rica, aunque he de reconocer que en general las judías - de cualquier tipo - no son mi legumbre favorita: me encanta una buena fabada, pero por lo demás prefiero los garbanzos o las lentejas. Con todo, ha sido una buena comidita de verano, la dejé hecha por la mañana y la tenía lista cuando llegué a comer, que es lo que más me gusta cuando hace tanto calor para cocinar: una sopita, un par de cositas para picar y listo: la acompañé con unas tostadas con paté casero hecho por la madre de M.A.: aún no tengo la receta, pero no tardaré en aprenderla porque está muuy bueno. :)

jueves, 2 de junio de 2011

Al rico pepino español: bocadillo de feta, pepino y pimientos

No hace falta que cuente mucho más, últimamente no se ha hablado de otra cosa... sólo que me uno a la iniciativa comenzada en otros blogs para apoyar a la agricultura española, ahora que se está viendo perjudicada por el triste asunto de los pepinos. Con esta simple receta participo en la propuesta de Ajonjolí "Apoya a los agricultores, ¡pon un pepino en tu cocina!", y de paso me hago una merienda maja.  
A mí, como le pasaba a Mikel, de El comidista, el pepino no me gustaba demasiado hasta hace bien poco; de hecho, el típico sandwich de pepino que se toma con el té en Inglaterra me parecía una pesadilla gastronómica; sin embargo, cuando empecé a cocinar y a prepararme mis propios gazpachos (los primeros, sin pepino) me dí cuenta de lo necesario que era en algunos platos, y más tarde en algún viaje lo probé en bocadillos de esos currados que llevan de todo, en rodajas finitas y crujientes, y así fue como me empezó a gustar. La receta que dejo hoy es precisamente un bocadillo, se pueden cambiar los ingredientes por los que a cada uno le gusten, pero recomiendo que lleve algún queso blanco y algún ingrediente ácido (chutney, encurtidos...). El mío llevaba:
-Pan de semillas, o el que nos guste
-Queso feta
-Chutney de cebollas y aceitunas (se puede poner cualquier chutney, tapenade...)
-Unas rodajas de pepino fresco en rodajas finas
-Pimiento rojo asado (en mi caso agridulce) en tiras muy finas
-Aceite de oliva
Lo único que hay que hacer es tostar ligeramente el pan, untarlo con una pizca de aceite de oliva, rellenar y comer.
Todo este desafortunado asunto de los pepinos demuestra una vez más la falta de conocimiento y control sobre lo que comemos y cómo se produce, cosa que ya he comentado alguna vez y he animado a la gente a interesarse más por lo que come y de dónde viene. Para aquellos a los que este tema les interese y vivan en Madrid, la próxima semana se celebra La semana de la sostenibilidad / Emisión cero, que ofrecerá conferencias, documentales y otras actividades, no sólo sobre alimentación sino también sobre arquitectura, consumo etc; por ejemplo, en el Círculo de Bellas Artes se podrán ver las películas Food Inc., o No impact man, y también habrá otras actividades en La Casa Encendida y el centro cultural Eduardo Úrculo. Ahí lo dejo.

martes, 26 de abril de 2011

Crumble de verduras al horno

Una receta muy rica aunque, quizás, sólo para grandes amantes de la verdura o conversos o simpatizantes de la comida vegetariana. Si no, siempre se puede "animar" añadiendo un poquito de panceta ahumada, jamón o algo parecido. 
Es muy fácil de preparar. Se necesita:
-unas verduras al gusto, mejor si son raíces o tubérculos: zanahorias, chirivías, batatas... yo añadí también unas ramitas de brécol
-harina de trigo
-leche
-romero, muy picado
-pimienta
-copos de avena, mejor de los pequeños
-frutos secos picados (anacardos, almendras, piñones...)
-aceite de oliva o mantequilla, sal
Se cuecen las verduras cortadas en trozos medianos, sólo hasta que empiecen a ablandarse pero sin hacerse del todo. Se reserva parte del caldo de la cocción. Por otro lado se prepara una bechamel ligera, mezclando parte de leche y parte del caldo de la cocción de la verdura (mitad y mitad, aproximadamente), y se condimenta con un poco de pimienta y el romero muy picado al gusto (ojo, porque es bastante aromático y el resto del plato muy suave). Se hace una mezcla de copos de avena, una pizca de harina, los frutos secos escogidos y un poco de aceite o mantequilla para hacer una especie de migas. En una fuente resistente al horno se ponen las verduras, se pone por encima la bechamel y se cubre con la mezcla de los copos y frutos secos. Se hornea a fuego medio-fuerte durante unos 15-20 minutos: las verduras han de quedar hechas por completo, la bechamel reducir un poco y, sobre todo, que la costra quede crujiente y ligeramente tostada.
Esta receta es una variación de una de un libro que ya mencioné hace tiempo y que es un tesoro de mi librería de cocina, la Pequeña Enciclopedia de la Cocina Vegetariana (El Pais-Aguilar, 1991), sobre todo porque creo que ya no se edita; fue un regalo de mis padres cuando a los 16 ó 17 años me hice vegetariana (ahora sí como carne y pescado, pero no demasiado, y menos si es en casa). En mi casa no pusieron ninguna objeción, salvo que cuidara mucho lo que comía y, por supuesto, que me encargara yo de prepararlo cuando no pudiera comer lo que hubiera en casa. El libro fue de mucha ayuda, aunque desgraciadamente muchos de los ingredientes me parecían tan raros entonces que descarté basar en él mi dieta.
Ahora que he redescubierto el libro y lo he sacado del olvido, veo que una de las cosas que más me gustan es que tiene varios apartados que explican cómo hacer en casa cosas básicas: pan, yogur, requesón, smetana (bueno, vale, esto no es tan básico en España...), lo que parece muy "normal" ahora que esto rollo casero se ha puesto un poco de moda, pero nada normal a principios de los 90, cuando me lo regalaron, y mucho menos en Badajoz.
También porque propone una cocina hecha sobre todo con ingredientes frescos y preparaciones más o menos sencillas, lejos de otra que a mí me gusta bastante menos que es la que se basa en el uso de productos procesados de soja, especialmente cuando intenta imitar los productos animales (hamburguesa de seitán... "nata" vegetal... por favor...). Entiendo que es una cocina necesaria y que gusta a mucha gente, pero a veces echo de menos un restaurante vegetariano al que pueda ir todo el mundo, sin que los no-vegetarianos empiecen a poner cara de asco y a hacer chistes malos (aun recuerdo la cara de susto una amiga, bastante carnívora, cuando se pidió la hamburguesa vegetal de un conocido restaurante vegetariano del centro de Madrid; a quién se le ocurre...); al fin y al cabo, un plato de pisto con huevo, un gazpacho o una pizza margherita son también comida vegetariana, ¿no?

jueves, 14 de abril de 2011

Paté de aceitunas y tomates secos

Una de las mejores tapas, y eso que es una receta realmente simple. Ésta, además, ha servido para reciclar unos tomates que ya llevaban bastante tiempo en la despensa, andaba buscando una receta donde usarlos y al final ha sido la más sencilla de todas. Ha salido muy rico, saladito y con un buen aceite...
Suelo preparar un tapenade "normal", con aceitunas  negras, una pizca de ajito, orégano, aceite y, a veces, anchoas o alcaparras. El de hoy es aun más simple, sólo lleva una taza grande de aceitunas negras sin hueso, unas cucharadas del líquido de las aceitunas, un puñadito de tomates secos (remojados un poco en agua caliente, porque estaban muy muy secos ya) orégano y un buen aceite de oliva. Como ya he dicho está muy rico, para tomar con pan sin más, o como aliño de ensaladas (añadiendo más aceite), adornar una sopa de tomate, para relleno de una quiche... 
Se puede preparar con cualquier aceituna; aunque es más normal con las negras yo tengo muchas ganas de probar con cualquiera de las ricas aceitunas aliñadas que, por suerte, aun se pueden encontrar a granel en mercados y tiendas de encurtidos (que me encantan, como todas las tiendas con comida a la vista, me recuerdan a las de Turquía). Éstas son del mercado de la Paz.
Y aquí otra idea: hace unos días, pizza de tomate, mozzarella, espárragos y tapenade. Mmm...

miércoles, 6 de abril de 2011

Cuscus con verduras y "Ras el hanout"

Ya me han hecho notar que, por los últimos post, parecía que sólo me alimentaba de dulces; para desmentirlo, este plato de verduras especiadas.
Para 2 raciones he usado:
-1 vasito de cuscus
-verduras variadas al gusto: puerro, zanahoria, chirivía, calabacín y espárragos
-1 puñadito de pasas
-aceite, sal, unas semillas de sésamo
-1 cucharadita generosa de Ras el hanout (en su defecto, curry)
Se prepara el cuscus como indique el paquete (en mi caso, se mezcla con una cantidad igual de agua hirviendo con sal y, cuando lo absorbe por completo, se separan los granos con un tenedor y se añade una pizca de aceite o mantequilla). Se echan unas pasas y se reserva.
Las veduras se preparan cortadas en trozos no demasiado pequeños (en bastones) de manera que queden algo enteras. Las más duras (zanahoria, chirivía y espárragos) se pueden escaldar uno o dos minutos en agua antes de rehogarlas, y reservamos ese agua. El resto las rehogamos en una sartén a fuego medio-fuerte con un poco de aceite; cuando casi están listas se añaden el resto de las verduras ya escaldadas, y cuando éstas se doren un poco echamos la sal y el Ras el hanout, agregamos unas cuharadas del agua de cocer las verduras y dejamos unos segundos más a fuego fuerte. Se sirve sobre el cuscus y con semillas de sésamo por encima.
El Ras el hanout es una mezcla de muchas especias, sin una composición fija; el que yo he comprado, encontrado en una de tantas tiendas árabes de Lavapiés, tiene entre otras cosas cúrcuma, pimentón, comino y alcaravea. Se parece mucho al curry, pero tiene un sabor más... "fresco", no sé cómo explicarlo y no sé qué es lo que lo hace distinto. Si queréis saber más, os dejo una entrada del Invitado de Invierno en el que hay más información, además de una receta fantástica. ¡A comer!

domingo, 20 de marzo de 2011

Pizza y peli

Pizza casera... o una de esas buenas razones para quemarse el paladar (huele tan bien cuando sale del horno, que es difícil aguantar...)
Hacer la pizza perfecta no es fácil, pero sí lo es hacer una pizza mejor que cualquiera que podamos comprar (incluso mejor que en algunas afamadas pizzerías italianas); el único truco es algo de tiempo y buenos ingredientes. Y si además tenemos un buen horno que alcance temperaturas muy altas, mejor. La mejor harina es una que no sea de demasiada fuerza, por ejemplo la de tipo 00, mejor aun si se mezcla con harina de sémola de trigo duro (en el porcentaje que se quiera, según gusto) pero se puede usar cualquier harina panificable.
La masa de pizza se puede hacer de muchas maneras, pero una cosa que marca la diferencia es el tiempo de fermentación, que debe ser prolongado para que tenga cierta textura. Lo ideal es usar muy poquita levadura, y, o bien dejamos la masa fermentar muy lentamente en el frigo (retardado) o preparamos un prefermento con parte de los ingredientes unas horas o un día antes. También se puede hacer con masa madre, pero la de hoy la he preparado con levadura. He usado, para una pizza finita de unos 25-30 cm. de diámetro:
-150 gr. de harina, mezcla de harina panificable (en mi caso Rincón del Segura) y harina de sémola de trigo duro
-105-110 gr. de agua
-apenas 2 pellizcos pequeños de levadura de panadero seca (menos de 1 gramo en total, o un poco más si es fresca)
-4 gr. de sal
-1 chorrito de aceite de oliva virgen
Como ya he dicho, se puede hacer de dos maneras: o bien juntamos todos los ingredientes, amasamos, dejamos reposar 1 o 2 horas, que aumente un poco de volumen, y la metemos en la nevera para que acabe de fermentar muy lentamente (esto es muy cómodo, porque puede conservarse así bastante tiempo y la tenemos lista para cuando se quiera usar), o bien hacemos un prefermento el día antes con parte de los ingredientes (por ejemplo, 50 gr. de agua, 50 de harina y 1 pellizco de levadura seca) y amasamos con los demás ingredientes un par de horas antes de usarla. Se deja fermentar hasta que doble el tamaño; cuando ya está, y mientras calentamos el horno a máxima potencia (250º, incluso más) la estiramos con las manos hasta que esté bien finita (quedaré muuucho mejor que con rodillo), ponemos encima lo que queramos y horneamos de 7 a 15 minutos según la potencia del horno; tiene que quedar bien doradita, especialmente por debajo.
La de hoy es muy sencilla, apenas llevaba tomate (pasado ligeramente por una sartén a fuego fuerte para que perdiera parte de la humedad), mozzarella, unos restos de gorgonzola, aceite y una pizca de orégano, y estaba espectacular. Para cuando no hay tiempo de preparar pizza y hay antojo, es una suerte poder comprar cerca una de las mejores pizzas de tipo romano que se hacen en Madrid, en Pizza al Cuadrado (de pera y gorgonzola, de berenjenas, ¡de patata!).