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jueves, 12 de junio de 2014

Quindins

Amantes del huevo y el coco: si desconocíais este dulce, ya estáis tardando en probar...
El quindim es un riquísimo dulce brasileño hecho con yemas, azúcar y coco rallado, que también se come en Portugal (de hecho, hay quien cree que el origen es portugués). Aunque no es un dulce que yo coma con frecuencia, el año pasado probamos unos excepcionalmente buenos; mi cuñado los disfrutó especialmente, así que dejé como receta pendiente preparar unos en casa. Éstos son la primera prueba, hecha para aprovechar que tenía restos de leche de coco de hacer un curry, y han quedado tan ricos que no tardaré en hacer una segunda tanda. Se los dedico a mi sobrina E., que hoy es su cumpleaños.
La receta la saqué de un fantástico blog portugués de pastelería, Flagrante delicia, que me gustó porque el uso de leche de coco. También tomé prestados unos consejos de la estupenda receta de El invitado de invierno, como el de humedecer el coco rallado para que quedara menos seco. Por lo demás, la única variación que he hecho sobre la receta base es la de reducir el azúcar de 100 g a 85 g, porque como ya dije los dulces portugueses suelen ir bastante cargados. Han quedado realmente buenos, dan ganas de hacer uno grande y meter la cabeza en él (bueno, igual exagero, pero no demasiado). Mi receta quedó así:

-5 yemas
-75 ml de leche de coco
-25 g de coco rallado seco, ligeramente humedecido
-85 g de azúcar
-mantequilla y azúcar para forrar los moldes
Se precalienta el horno a unos 150º más o menos; se pasan las yemas por un colador y se mezclan con los demás ingredientes. Se untan los moldes (pequeñitos) con mantequilla y azúcar, y se llenan poco más de un dedo. Se tapan con papel de aluminio, se ponen en una bandeja con agua y se cuecen unos 40 minutos aproximadamente. El líquido se cuajará y el coco rallado subirá a la superficie, formando una costra deliciosa. Los últimos 10 minutos se pueden destapar, para que se seque un poquito esta superficie o incluso se dore un poco (a mí me gustan sin dorar). 
Se dejan templar y se desmoldan. La receta original decía que salían unos 12, a mí sólo me han salido 7, pero supongo que es por el tamaño de los moldes.
Ricos ricos, y muy bonitos. Para hacerlos una vez cada mucho tiempo, claro, porque con tanto huevo son una bomba, pero es de esos dulces que puedes hacer en casa fácilmente y no le tienen envidia a los que puedes comprar. ¿Y qué hacer con las claras sobrantes? Pues un bizcocho, lenguas de gato, magdalenas... o congelarlas, que seguro que en algún momento sucede lo contrario y lo que sobran son las yemas. 
Y si alguien necesita algún aliciente extra para probarlos, que sepa que son tan importantes que hasta tienen su propia samba, que ya salía en la película Los Tres caballeros (que mi hermana y yo debimos ver unas 500 veces cuando éramos niñas, sin saber exactamente a qué se refería la canción). Ha sido pura casualidad que yo haga esta receta hoy que se inaugura el mundial de Brasil, porque el fútbol no es precisamente mi pasión, pero ya que ha sido así, animo a todo el mundo a que se interese por ese país más allá del deporte, que tiene mucha música maravillosa (¡y mucha arquitectura!).

miércoles, 14 de agosto de 2013

Ensalada familiar de pimientos asados

Familiar porque de alguna manera participaron casi todas las féminas de la familia: la receta es de mi hermana B., yo asé los pimientos y mi madre la preparó. 
Mi abuela, que por desgracia ya no come estas cosas, se limitó a preguntar con cara de desaprobación y la nariz arrugada: "¿Eso qué es?", a lo que yo respondí -está sorda como una tapia, y no es exageración- con unos gritos que posiblemente se escucharon hasta en Siberia, pero que ella como siempre no oyó. Aunque no la probó yo se la dedico, que para eso mañana es su santo.
Es tan fácil que dudé si ponerla, pero está tan rica y la foto quedó tan setentera con ese plato viejo que aquí va: 
Para un gran, gran plato de ensalada usamos 4 pimientos rojos bien grandes y carnosos, de los que pesan. Les quité las pepitas y los asé con sal, aceite y un buen puñado de ajos durante unos 40-50 minutos, hasta que las pieles empezaron a chamuscarse un poco. Los tapé con papel de aluminio para que sudaran, y cuando ya no quemaban les quité con cuidado las pieles.
La ensalada lleva los pimientos cortados en tiras, huevo duro, atún y aceite de oliva. Se puede preparar de muchas maneras: con bacalao, como la probamos en Castellón (la hicimos otro día en casa, está muy buena); con cebollas, con melva... y, como dice M.A. del olor de los pimientos asados, siempre saben a verano.

viernes, 16 de marzo de 2012

Tortilla de espárragos y pan de pipas

Una tortilla de espárragos puede no ser nada del otro mundo, pero cambiando dos tontadas se convierte en un plato especial (¡y rápido!). 
El truco es añadir un par de ingredientes extra (nata, una pizca de queso y una buena pimienta), y dejar el huevo cuajado en su punto justo. Si se hace en una sartén pequeña, además, luce como un plato de lujo. Yo he usado estos ingredientes para una persona, usando una sartén de unos 15 cm. de diámetro (si se hace para más o en una sartén más grande se van doblando las cantidades):
-1 huevo (o 2, dependiendo del apetito y el tamaño de la sartén)
-2 o 3 espárragos verdes
-2 cucharadas de nata
-una poquito de queso rallado, a nuestro gusto
-pimienta de Jamaica recién molida (o la que tengamos)
-sal, aceite de oliva
Los espárragos se cuecen entre 5 y 10 minutos, en función del grosor que tengan y cómo nos gusten. Se bate (muy poco) el huevo con la nata, el queso y una pizca de sal. Se pone la sartén al fuego con unas gotas de aceite y cuando está caliente se echa el huevo, y sobre él los espárragos troceados. Lo ideal es que la sartén esté primero muy caliente y bajar el fuego al poner el huevo, para que se haga por debajo sin quemarse y dejando la parte superior sin cuajar. Se echa pimienta antes de servir.
Si no nos gusta el huevo sin cuajar se pueden hacer dos cosas: una es usar una sartén que se puede mater en el horno y terminarla allí; la otra es cubrirla con una tapa para que con el calor condensado se haga también por arriba.
Se puede hacer lo mismo con otros ingredientes, y queda muy rica. La idea (mucho más simplificada, claro) me la dió el programa Delicious Miss Dahl, el programa de cocina de cocina de la ex-modelo Sophie Dahl: casi todo lo que hacen es bastante sencillo, pero me encanta porque es todo tan bonito y relajante (y tan british), y todo parece tan rico... (como la mayoría de los programas de cocina británicos, no sé cómo lo hacen pero dan siempre unas ganas de prepararlo y comerlo todo...). Y además, se aprende inglés: 
Y hablando de británicos, el pan está hecho con una receta de Dan Lepard, de su libro Hecho a mano (una vez más): un pan con cantidades obscenas de miel y pipas, una locura de pan.

sábado, 10 de marzo de 2012

Trigueros con zanahorias y huevo escalfado

Esta noche hay cena con los amigos, así que ha tocado una comida ligera: un buen plato de verduras y un huevo escalfado encima (hay que ver qué ricos están, y qué poco los hago):
Los protagonistas son un puñado de espárragos trigueros que me he traido de Badajoz; en estos días es fácil encontrarlos en las fruterías de la ciudad, en enormes manojos, y no me pude resistir, aunque me costó lo suyo que llegaran en buen estado a Madrid. Además M.A. encontró ayer zanahorias tiernas, y no se me ocurre mejor pareja: los trigueros bien amargos, y las zanahorias dulces.
El plato no tiene ninguna complicación, sólo hay que procurar cocinarlo todo en su punto justo. Para cada persona hace falta:
-1 puñadito de espárragos trigueros
-2 zanahorias tiernas
-1 diente de ajo
-1 rebanadita de pan del día antes
-aceite de oliva, sal
-1 huevo
Se pone un cazo con agua y sal a hervir; cocemos primero las zanahorias, sin pelar y muy limpias (aprovecharemos luego el agua) unos 8-10 minutos, sacamos sin tirar el agua y reservamos. En el mismo cazo escaldamos 1 o 2 minutos los espárragos limpios y troceados, y apartamos el cazo.
Calentamos bien una sartén con aceite, y rehogamos a fuego medio-fuerte las zanahorias cortadas en bastones y los espárragos hasta que estén hechos y empiecen a dorarse. En el mismo aceite se doran el ajo picado y el pan desmigado; lo echamos sobre la verdura.
Por último, escalfamos el huevo en el agua en la que hervimos la verdura; el truco para que quede bien es que el huevo sea muy fresco, y que el agua esté cociendo pero no a borbotones, para que la clara no se disperse; yo además me he ayudado con un aro de emplatar. Salamos, ponemos sobre la verdura y servimos.
Se rompe la yema, y se disfruta.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ensalada templada con tirabeques y calabaza frita

De nuevo a cocinar... con ganas de preparar muchas verduras para recuperarme de las celebraciones de los últimos días, pero con alguna variación para no caer en el típico hervido (que por otra parte me encanta):

Se pueden preparar con las verduras cocidas o al vapor que más nos gusten; yo tenía ganas de cocinar tirabeques porque los he probado muchas veces como aperitivo en restaurantes japoneses (una de las veces, creo, en uno de mis restaurantes japoneses favoritos, el Janatomo) y me encantan, pero al final nunca los compraba para casa. El único truco del plato es, como siempre, cocer la verdura en su punto justo, especialmente los tirabeques, para que queden ligeramente aldente.

Para 2 raciones he usado:

-1 manojo de judías verdes, de las planas -1 puñado de tirabeques -2 zanahorias -1 rodaja de calabaza -2 huevos (opcional) -aceite de oliva, sal, pimienta

Se pone a cocer una cazuela con agua. Cuando rompe a hervir se añade sal y se añaden, por este orden (o al gusto) las judías verdes enteras y limpias, 3-5 minutos después las zanahorias en trocitos y unos 7-8 minutos más tarde, por último, los tirabeques, que estarán apenas unos 3 min. más o menos (tiempos aproximados, se puede ir probando... también se pueden hacer al vapor).

En una sartén aparte con un poco de aceite se pone a rehogar a fuego medio-fuerte la calabaza cortada en cuadraditos, añadiendo cada poco tiempo una pizca de agua (se puede coger de la de cocer las verduras) para que no se seque ni se queme; cuando ya está tierna se añade una pizca más de aceite, se deja un minuto a fuego más fuerte para que se dore ligeramente, se sala y se aliña con sal y pimienta; tiene que quedar blandita pero no deshecha, y saber muy dulce.

Se cortan las judías verdes en trozos y se sirven las verduras aun templadas, con un poco de aceite de oliva (y vinagre si se quiere), la calabaza frita encima y un huevo pasado por agua o escalfado. Listo. (Lo mejor: lo que queda en el fondo del plato, mezcla del aliño y el huevo, reservar un trozo de pan para cuando se llegue, ñam).

jueves, 8 de octubre de 2009

HEMC # 37 - Tosta de rebozuelos y huevos de corral

Mi propuesta para el HEMC, que este mes va de aperitivos, son unos pinchos de rebozuelos, una receta muuy sencilla en la que los protagonistas absolutos son los ingredientes y no la preparación:
Siempre me han encantado las barras atiborradas de pinchos, a cual más barroco, de los bares vascos; muchos de esos pinchos son platos completos a pequeña escala, no se me ocurre mejor manera de abrir el apetito, así que he intentado emularlos. Escogí estas setas porque nunca las había probado, y como homenaje a M.A., que es quien me ha estado enseñando estos días cosas nuevas sobre las setas (shiitake, trompetas de los muertos...) y me ha preparado alguna cena riquísima con ellas. Las del pincho son rebozuelos amarillos, también llamados angulas de monte (cantharellus lutescens).
Para dos pinchos medianos, he usado: -1 puñado de rebozuelos (50 gr. aproximadamente) -1 huevo de corral -2 rebanadas de pan de miga resistente, o tostado -perejil picado (también puede ponerse cebollino), sal Se prepara el huevo de manera que quede bastante cremoso, para ello se echa (sin batir!) en una sartén previamente calentada con unas gotas de aceite y se empieza a remover; antes de que se cuaje por completo se retira del fuego. Las setas se saltean con un poco de aceite muy caliente y se dejan apenas 1 minuto (sólo han de coger algo de calor y brillo, son tan pequeñas que se hacen muy pronto). Se monta el pincho y se pone por encima sal y perejil picado. Hay que comerlo recién hecho.