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viernes, 20 de febrero de 2015

Ensalada de patata y puerro

Una ensalada de patata, pero invernal; en casa siempre que hablamos de hacer ensalada de patatas nos referimos a la ensalada campera o a la ensaladilla, pero dado que a mí me ha dado por los pepinillos últimamente, hemos variado un poco. Está tan rica que creo que se va a quedar como una receta fija.
Para 2 personas he utilizado:
-4 patatas (pequeñas si son primer plato, medianas si plato único)
-1 lata de filetes de caballa
-puerro (un trozo de unos 5 dedos de longitud aprox)
-pepinillos picados (al gusto, yo he puesto unos 8 o 10, pequeños)
-2 cucharadas de perejil fresco recién picado
-sal, pimienta negra, aceite de oliva, vinagre
-mayonesa (opcional)
Las patatas se cuecen con antelación, incluso el día antes. Yo las pongo lavadas y sin pelar en agua fría con mucha sal. Una vez que rompe el hervor las dejo a fuego medio-bajo hasta que están hechas (una media hora, aunque pruebo pinchando con un cuchillo) y una vez cocidas las dejo enfriar completamente. Así quedan con una textura estupenda, blanditas pero sin deshacerse.
El resto es simple: se pican los demás ingredientes, se mezclan con las patatas cortadas y se aliña. Si vamos a poner mayonesa se pueden mezclar con ella el perejil, el puerro y los pepinillos y echar sobre las patatas y el pescado, pero todo esto da un poco igual. MA, que últimamente no deja un plato mío sin tunear, le ha puesto, además, alcaparras y mostaza; a mí ya se me pasaba de avinagrado.
(No es que la ración sea pequeña, es que el plato era muy grande...)
Admite todas las variaciones que uno quiera: poner cebollino o eneldo en lugar de perejil, cambiar el pescado... pero os recomiendo probarla tal cual. Si a alguno le asusta lo del puerro en crudo, que no tema: yo también pensaba que estaba poniendo mucho pero luego con el aliño se suaviza mucho, de hecho le hubiera puesto bastante más. Si aún tenéis dudas, pasad por Ferpal, en el centro de Madrid, y pedid un sándwich de puerro, se os quitarán todos los reparos.

viernes, 16 de mayo de 2014

Ensalada de garrapatos (y otras cosas de Badajoz)

Garrapatos. Así llaman algunas personas de Badajoz a las judías verdes redondas, entre ellas mi madre y mi abuela. Pensé que era más común, pero en internet es raro leer a alguien que aún las llame así, aunque en algunos sitios sí se recoge. A mí me encanta escucharlo y por eso hablo hoy de este plato, aunque lo hago más por el nombre que por la receta, que es muy simple.
Cuando estaba en 3º de BUP o COU (¡qué mayor me hace sentir decir esto!) iba todos los miércoles a comer con mi abuela, que se había mudado cerca de la casa de mis padres poco después de quedarse viuda. Recuerdo platos rebosantes de comida, haciendo montañita y desafiando las leyes de la física: cuando yo decía "ya, abuela, YA", ella añadía otro cazo de propina. Después de la comida mi propósito era levantarme a lavar los platos, pero entre la comilona y aquél sillón orejero que te atrapaba, la verdad es que siempre me quedaba dormida y al despertarme mi abuela ya había recogido todo.
De todos esos platos, no sé por qué, recuerdo en especial dos: el arroz con leche y esta ensalada, aunque no era precisamente mi plato favorito por aquella época. Ahora ya le he cogido un poco más el gusto a las judías verdes y a esta ensalada, la única cosa que hago diferente es que yo la tomo del tiempo, no fría de la nevera, y que intento quitarle un poco el picor a la cebolla antes de mezclarla. 
Por lo demás, es una receta muy simplona: se limpian las judías y, si hace falta, se les quitan las hebras. Se cuecen, no demasiado (entre 10-12 minutos según la calidad y el grosor), y se corta la cocción poniéndolas en agua muy fría. Se pican y se mezclan con un picadillo de tomate, cebolla y pimiento verde. Se puede añadir también huevo, atún, trozos de pan, arroz... lo que más nos guste. Y por último se aliña generosamente con sal, aceite, vinagre y pimienta. Sin más.

La hemos comido para acompañar unos restos de presa ibérica (comprada esta vez en La Tienda de Badajoz), que habían quedado de una comida anterior. Es una carne fantástica para asar, que en sobras es muy fácil de aprovechar si se hace bien; aún estaba un poco rosada por dentro, muy buena, y hoy la hemos usado a modo de roast beef a la extremeña, en una tosta de pan casero con una salsa de aceite, mostaza y pimienta, sin más; también queda muy bien con aguacate, con tomate picado, rúcula... 
El pan no era de Badajoz, pero la panadera sí, que es lo que cuenta. No cuelgo muchos panes últimamente porque suelo repetir las mismas recetas, sólo suele variar la harina que uso, depende de la que voy comprando. Éste tiene como novedad que está hecho con la levadura de una cerveza no pasteurizada, es decir, que tenía levadura viva. Con los posos de la misma hice un prefermento que luego me sirvió para hacer la masa del pan, hecha con harina panadera y recia (de trigo duro) a partes iguales.  
Me ha costado cogerle el truco a esta harina, la recia, porque me empeñaba en hacer con ella los mismos panes de siempre, con mucha agua, y no salían bien. Al final, al estilo de Bruce Lee, decidí aliarme con ella en vez de pelearme: añadir menos agua de la que acostumbro, hacer un amasado más amable y reposos largos, según lo aprendido en el blog Un pedazo de pan; al final he conseguido un pan muy rico, con mucho sabor y una corteza preciosa:
Pan, un poco de gorrino y unas verduras. No hace falta mucho más para montar una gran comilona. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Vitaminas para el otoño

La semana que viene llega el horario de invierno y yo ya cuento los días que faltan para que vuelva el de verano; pocas cosas me cambian más el ánimo que ver cómo se acortan poco a poco las tardes. Por eso, y por muchas otras razones, M.A. y yo nos hemos propuesto - con poco éxito por ahora - intentar llevar un horario más a la "europea", adelantando un poco las horas de las comidas y aprovechando algo más el día. Ésta es una ensalada perfecta para una de estas comidas tempranas: es fácil, está rica y cargada de vitaminas.
Para 2 personas se necesitan:
-1 o 2 piezas de remolacha, según el tamaño
-2 zanahorias
-1 buen puñado de judías verdes
-1 conserva de pescado azul (caballa, sardinas, arenques... en este caso sardinas en escabeche)
-agua, sal, aceite y pimienta
La remolacha se puede comprar ya cocida; en mi caso la compré fresca y la cocí en casa, entera, hasta que estuvo tierna (algo más de media hora). Si viene con hojas se pueden aprovechar. Se cuecen aparte, enteras, las zanahorias (unos 12 minutos aproximadamente) y las judías (unos 8-10 minutos o al gusto), poniéndolas en agua muy fría al sacarlas del agua para que conserven el color. También se pueden hacer al vapor.
Se corta la verdura en bastones o trozos pequeños y se sirve templada; puede ser mezclando todos los ingredientes o, si no queremos que la remolacha manche las otras verduras, ir haciendo capas poniendo por último el pescado (a mí me ha quedado un poco fea, pero con un aro de emplatar o un poco más de gracia seguro que queda estupenda). Se aliña con sal, aceite y pimienta o se prepara una vinagreta.
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Como decía antes, no consigo acostumbrarme a los días cortos y a la falta de luz; sin embargo hay una cosa que quizás me pasa porque me estoy haciendo mayor, o por alguna otra razón, y es que cada vez agradezco más que vuelva el frío; puede que sea porque éste último verano ha venido con un calor criminal y quería que pasara, porque nunca me ha entusiasmado la playa ni la piscina y no las echo especialmente de menos (soy de secano, qué le vamos a hacer) o simplemente porque me gusta lo de dormir con edredón.
O puede que sea porque ya puedes comer cocido, o merendar unas migas con chocolate... O porque desde que voy a correr (o ahora que estoy empezando a usar la bici) aprecio mucho más los días fresquitos, en los que además ya puedes encender el horno y volver a hacer pan, o magdalenas, sin morir en el intento. También, ir a caminar a la sierra, entre encinas, jaras y enebros:

 ... a ver las enormes y preciosas formaciones de granito (pinchad en la foto si la queréis ver más grande), a buscar y fotografiar setas para aprender poco a poco a distinguirlas...

... o a sorprenderte con las formas y colores de plantas que nunca hubieras imaginado que se crían en sitios tan cercanos a tu casa (después de mucho buscar, supe que se trataba de una peonía). 
Ya lo he dicho otras veces, no hace falta viajar al trópico para encontrar cosas increíbles... sólo hay que saber mirar y, claro, ser capaz de interesarse por estas pequeñas cosas. Y darse cuenta de que, por muy acostumbrada que estés a la dehesa o por muy común o familiar que te resulte este paisaje, es algo realmente único, diferente, y lleno de sorpresas. Como decía, desde luego cada vez me gustan más los días grises.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Ensalada familiar de pimientos asados

Familiar porque de alguna manera participaron casi todas las féminas de la familia: la receta es de mi hermana B., yo asé los pimientos y mi madre la preparó. 
Mi abuela, que por desgracia ya no come estas cosas, se limitó a preguntar con cara de desaprobación y la nariz arrugada: "¿Eso qué es?", a lo que yo respondí -está sorda como una tapia, y no es exageración- con unos gritos que posiblemente se escucharon hasta en Siberia, pero que ella como siempre no oyó. Aunque no la probó yo se la dedico, que para eso mañana es su santo.
Es tan fácil que dudé si ponerla, pero está tan rica y la foto quedó tan setentera con ese plato viejo que aquí va: 
Para un gran, gran plato de ensalada usamos 4 pimientos rojos bien grandes y carnosos, de los que pesan. Les quité las pepitas y los asé con sal, aceite y un buen puñado de ajos durante unos 40-50 minutos, hasta que las pieles empezaron a chamuscarse un poco. Los tapé con papel de aluminio para que sudaran, y cuando ya no quemaban les quité con cuidado las pieles.
La ensalada lleva los pimientos cortados en tiras, huevo duro, atún y aceite de oliva. Se puede preparar de muchas maneras: con bacalao, como la probamos en Castellón (la hicimos otro día en casa, está muy buena); con cebollas, con melva... y, como dice M.A. del olor de los pimientos asados, siempre saben a verano.

martes, 25 de junio de 2013

Ensalada de garbanzos (de inspiración griega)

Es decir, con queso feta, pepino, tomate y aceitunas negras. No sé si los griegos hacen ensaladas de garbanzos, pero si es así a lo mejor se parecen un poco a ésta.
Hoy hay un poco de prisa porque toca hacer maletas, así que la comida y la entrada han sido rápidas: para una ración he usado un cuenco pequeño de garbanzos cocidos a los que he añadido un buen trozo de feta cortado en cubos, un tomate maduro muy picado y un pepino pequeño en rodajas; el aliño lleva las aceitunas negras muy picadas mezcladas con sal, aceite y vinagre de sidra. Podía llevar también cebolleta picada, hierbas frescas (menta...) hasta trozos de bacalao ahumado u otras cosas, pero esto es lo que había hoy. No sé cuál es el coste del plato, pero posiblemente hubiera encajado en el menú de 5eurosaldía :)

jueves, 23 de agosto de 2012

Ensaladilla rusa (no es la mejor, ni es la "auténtica", es la mía)

Una de las cosas más curiosas de la convivencia (con la pareja o con amigos) es conocer los dogmas gastronómicos de cada familia, esas cosas que no se discuten y que cada uno cree sin cuestionarlas: la receta perfecta de la ensaladilla rusa es una de ellas. Yo no sé cuál es mejor y cuál es peor, pero sí sé la que me gusta a mí.
De todos modos, creo que ha sido de tanto probar malas versiones en los bares como he llegado a distinguir lo que es aceptable de lo que debería estar penado: por ejemplo, me parece que lo peor que se le puede hacer a una ensaladilla es que la verdura sea congelada o de bote, con esas patatas y zanahorias ásperas y duras como dados de parchís... también detesto las que son poco más que plastas de mayonesa mala con apenas algunos trozos de patata deshecha, qué rabia da que un plato tan sencillo sea tan fácil de estropear. 
Mi favorita es precisamente una de las más simplonas, pero precisamente por eso necesita estar bien hecha. La de hoy lleva apenas patata, zanahoria, atún, huevo duro y mayonesa casera, aunque si hubiera seguido la receta familiar debería llevar también guisantes, aceitunas y pimiento morrón. Creo que el truco está en cocer las patatas y las zanahorias enteras y con el tiempo suficiente para dejarlas enfriar bien antes de cortarlas, así la patata queda blandita pero no se deshace; el huevo y el atún de buena calidad, y la mayonesa no muy espesa y aliñada al gusto; no creo que deba ser casera obligatoriamente, pero sí que hay que comprar una buena si la ponemos de bote, hay mucha diferencia de una a otra. 
En cuanto a la preparación, yo la prefiero en trozos pequeño-medianos, que se mezclen bien pero que se reconozcan los ingredientes, aunque la verdad es que cuanto más picados queda más jugosa; si la mayonesa es buena está bien que sea abundante, pero yo en casa prefiero poner poca y que cada uno se ponga más en el plato si quiere (cuando preparas tú la mayonesa te das cuenta de la barrrrbaridad de aceite que lleva).
Pero ya dije en esto hay de todo: en la familia de M.A. le ponen langostinos, pepinillos y una pizquita de ajo en la mayonesa: totalmente diferente a la mía, pero muy muy rica. Las he visto con judías verdes (que en este caso no me gusta demasiado), con espárragos, con cebolla picada, con la zanahoria cruda rallada, con tomate. con guindillas encurtidas... con presentaciones simples como la mía, emplatadas con aro o verdaderas esculturas en mayonesa. 
En cualquier caso, es una de las mayores alegrías que te puede dar un tupper recién sacado de la nevera si llegas hambriento a casa en un caluroso día de verano: se abre, se vuelca en un plato, se coge pan o unos picos y a comer. 

jueves, 12 de julio de 2012

Cojondongo

No, no es ningún taco: el cojondongo es un plato tradicional extremeño, un plato veraniego a medias entre un gazpacho y una ensalada.  
Es un plato sencillo y, sobre todo, muy humilde, típico de Puebla de la Reina y parecido a otros gazpachos extremeños y portugueses, en los que la verdura se deja picada y sin triturar y se adereza con aliños potentes. No estaba muy segura de las cantidades y las texturas, pero me he dejado guiar por mi propio gusto a la hora de elaborarlo, y para dos raciones he usado:

-2 trozos hermosos de pan asentado, sin corteza
-1 ó 2 dientes de ajo, al gusto, sin el tallo interno
-1 chorrito de aceite de oliva virgen
-agua
-vinagre, sal
-1 tomate
-1/2 pepino
-1/2 pimiento verde
-1 trozo de cebolla
-opcional: huevo, jamón, uvas, aceitunas...
Se trata de elaborar un majado de pan, aceite y ajo que sirve de base, en el que después se sirven las verduras picadas. Este majado puede ser basto y espeso, o una crema con la consistencia que queramos, bien como un salmorejo, o bien una cremita ligera parecida a un ajoblanco; la diferencia la hace la cantidad de pan y agua, que iremos ajustando al gusto. Se pone en remojo la miga de pan; el ajo se maja en un mortero con el aceite y una pizca de sal y luego se añade el pan escurrido, un poquito de vinagre y agua hasta que quede con la consistencia buscada. Se prueba de sal y se deja enfriar en la nevera.
Cuando se va a comer se pone en el fondo del plato un poco del majado y sobre él la verdura picada; yo le añado, además, un poco más de pan desmigado.
Como veis es un plato bien simple, y como tal será mejor cuanto mejores sean los ingredientes: es preferible usar un pan de calidad, y poner un buen aceite no demasiado fuerte (yo usé uno de aceitunas arbequinas, pero esto depende del gusto de cada uno). 
La receta la he encontrado en este fantástico libro, que cuenta la historia de la gastronomía extremeña y es un extenso recetario de platos antiquísimos (y desconocidos) de mi tierra; pero además, a mí me encanta porque está lleno de preciosas palabras casi perdidas, o que sólo se conocen ya en algunos pueblos: jerimoje, jigote, enmagrao, feje, cotubillos, cachelada, emberzao, sopicaldino, poleás...
Las recetas son en algunos casos muy simples, unas indicaciones como las que dan las abuelas (un poco de esto, un poco de aquello...) pero dan a conocer muchos platos casi olvidados y dejan ver hasta qué punto la escasez despertaba la creatividad (esto ya lo he comentado alguna vez), no hay más que ver la cantidad de platos hechos apenas con pan, ajo, aceite y poco más. Pero sobre todo merece la pena por las pequeñas historias de cada plato, como en el caso del cojondongo:

"... se tomaba a media mañana en los días calurosos y se hacía sobre el terreno: bien en el tajo del segador, o en hato del pastor; ya que unos y otros llevaban consigo los ingredientes: agua fresca en un barril de barro de Salvatierra, aceite, vinagre, sal y ajo, en aceiteros y astas de buey y pan, que al ser integral y de trigo duro, se conservaba durante muchos días en costales de lona.
Sólo había que majar en el "dornillo" o cuenco de encina el ajo, el pan y abundante aceite. Se le añadía el vinagre, la sal y el agua y... a comer. A veces, se migaban con "sopones", es decir, con trozos de pan gruesos.
Se acompañaba de algún racimo de uvas o aceitunas. (...) Más tarde se suprimió parte del agua, quedóse una pasta clarita a la que se incorporó un abundante picado (nunca majado) de tomates, pimientos y cebolla."

Una maravilla. Fresquito, rico, sano, ancestral y... barato, que a partir de ahora nos va a hacer falta. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Ensalada de espinacas, patata y salmón (y otras cosas)

... como se ve en las fotos. Pero ni lechuga ni tomate, que las ensaladas se pueden hacer con muchos otros  ingredientes, y quedar así de bonitas:
 Para 2 personas he utilizado:
-2 puñados grandes de hojas pequeñas de espinacas, lavadas
-2 patatas medianas
-4 lonchitas pequeñas de salmón 
-queso fresco o requesón
-unas tiras de pimientos rojos asados
-eneldo fresco
-sal, pimienta, aceite de oliva
Las patatas se cuecen, mejor si se hace unas horas antes para que dé tiempo a enfriarse antes de cortarlas. El queso fresco se machaca con un tenedor. Se monta el plato por capas, poniendo primero las espinacas y las patatas, añadiendo a cada una una pizca de sal, y por último el salmón, el queso, el pimiento y el aliño. 
Tan simple como eso, pero qué rica. Y tan bonita que hoy van dos fotos. Hala.
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A veces, mientras escribo el blog o leo otros, me parece una frivolidad estar todo este tiempo hablando de comida mientras pasan las cosas que pasan, y que por lo que yo escribo aquí parezca que vivo en un mundo perfecto, como si esto fuera un anuncio de una cocina americana de los años 50. 
La verdad es que me come la rabia, pero reconozco que no sé tanto, ni tengo soluciones, ni escribo tan bien como para creer que merezca la pena ponerme a contar aquí las pataletas que me dan últimamente cada día cuando leo los periódicos, y además este blog es, básicamente, un recopilatorio de recetas. Pero precisamente este recopilatorio empezó, al fin y al cabo, porque me quedé sin trabajo, y eso pasó por las mismas razones por las que hoy estamos como estamos, así que no lo quiero dejar fuera del blog. 
Lo cierto es que hay motivos sobrantes para el cabreo, para todos. En mi caso reconozco que lo que más me está doliendo es lo que tiene que ver con la educación: yo soy una privilegiada y pude permitirme gracias a la generosidad de mis padres hacer una carrera larga y costosa, pero muchos de mis compañeros más brillantes lo hicieron gracias a su propio esfuerzo, a becas merecidas y a que las tasas eran asumibles. Hoy con los recortes esos mismos compañeros posiblemente no hubieran podido estudiar, y se hubiera perdido el trabajo maravilloso de todos ellos, lo que sería una pérdida para todo el país. Por no hablar de lo que ya se habrá perdido antes, en las escuelas.
A mí me afecta además de otra manera: no sé cuánto subirán las tasas el año que viene, pero seguramente, después de haber hecho el doctorado invirtiendo en ello parte de mis ahorros, no podré terminar la tesis que ya he empezado si las tasas suben tanto que tenga que elegir entre pagar eso y otros gastos más elementales. Y puede que mi tesis no sea especialmente valiosa (no voy a descubrir una vacuna, vaya...), pero puedo imaginar cuánta gente que sí está haciendo trabajos importantes (seguramente muchos de los que se ven en las manifestaciones) se encontrará en una situación parecida y lo dejará, por no poder permitirse pagar una cantidad de dinero insignificante en comparación con lo que se va a gastar en ayudas a bancos. 
¿Y aún hay gente que cree que hay que ser radical o vago para salir a la calle a quejarse? Seguramente, los que piensan eso sí que viven en un mundo perfecto, pero no les vendría mal salir y conocer el mundo real.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ensalada de lentejas, arroz y más cosas ricas

En este caso, sólo con rúcula y un picadillo de tomate, pero podría llevar lo que quisiéramos: queso fresco, ahumados, pimiento asado...
Creo que las ensaladas con lentejas son mis favoritas (como se puede ver en el blog...), prácticamente me las podría comer sólo cocidas y aliñadas. Si tenemos una olla exprés, o si usamos lentejas ya cocidas, es una manera muy fácil de hacer una comida sana sin complicarse mucho la vida, y para los que comen fuera de casa es muy fácil de llevar en una fiambrera. También se puede dejar hecha el día anterior (sin aliñar) y tenerla lista en la nevera para cuando queramos comer. Para 2 raciones generosas he usado:
-1 puñadito de lentejas pardinas (2 tazas, si ya están cocidas)
-1 taza de arroz (2 tazas, si ya está cocido)
-2 tomates maduros
-2 puñados de rúcula (o berros, canónigos...)
-aceite de oliva, sal, vinagre y pimienta negra.
Esta vez tenía tiempo así que cocí las lentejas en una olla normal; si son lentejas de las grandes, habría que ponerlas en remojo el día antes, pero las pardinas se usan tal cual. Se ponen a cocer en frío con abundante agua y sal y de dejan unos 40 o 45 minutos a fuego bajo-medio, con cuidado para que no se queden sin agua. Cocemos el arroz aparte, escurrimos todo y dejamos enfriar.
Se lava la rúcula. Se hace una vinagreta con el aceite, el vinagre que queramos (yo puse de Módena), el tomate muy picado o rallado y sal. Se sirve todo, poniendo por último la vinagreta y un buen golpe de pimienta negra.
Plato único, delicioso.

viernes, 23 de marzo de 2012

Ensalada de remolacha, manzana y caballa

Sí, también se pueden hacer ensaladas sin nada verde...
Está inspirada en una que probamos en Cuenllas, que un sitio estupendo al que vamos M.A. y yo muy de vez en cuando a picar algo cuando nos ponemos finolis; mi versión, claro está, es bastante más rústica en todos los sentidos, desde el corte de la verdura hasta la presentación, pero está buena de todos modos: en vez de arenques, como en la original, he usado caballa que es lo que había en casa, pero la remolacha sí que la he comprado fresca y la he preparado yo (también se puede usar una ya cocida). Para 2 personas he usado:
-2 remolachas medianas
-1 manzana
-1 lata mediana de caballas en conserva (puede ser arenque, u otro pescado azul ahumado o en conserva)
-1 yogur natural
-1 cucharadita de mostaza, o algo más si no es muy fuerte
-1 cucharadita de miel
-sal, aceite de oliva, pimienta, eneldo
Las remolachas, si las compramos crudas, las hervimos sin pelar unas horas o el día antes, para que les dé tiempo a enfriarse; yo las cocí en la olla exprés, tardan entre 12 y 15 minutos según el tamaño de las piezas y el punto que busquemos. Preparamos la salsa, mezclando el yogur con la mostaza, la miel, sal, un poco de aceite de oliva, pimienta y eneldo. 
Para hacer la ensalada sólo hay que desmenuzar el pescado, pelar y cortar (o rallar) la remolacha, y por último pelar y cortar la manzana en bastones o daditos. Se van repartiendo los ingredientes en los platos (también se pueden mezclar antes de servir, aunque la remolacha lo teñirá todo de color rosa fuerte). Se echa la salsa, y a comer.
He de decir que es una ensalada para amantes incondicionales de la remolacha; si no nos entusiasma el sabor puede ser un poco cargante, pero en ese caso se puede reducir la cantidad y completar con unas hojas de escarola, lechuga, berros o lo que queramos. A mí me gusta mucho ese contraste de todos los ingredientes: la remolacha dulce con la manzana  y la salsa más ácidas, y el pescado algo salado... así que la hemos comido tal cual, con un poco de pan. 

viernes, 12 de agosto de 2011

Ensalada de lentejas, calabacín y más verdolaga

Para seguir aprovechando los manjares del huerto.

Muy sencilla. Para unas 4 raciones he usado:

-4 puñaditos de lentejas pardinas, o 4 cuenquitos de lentejas ya cocidas
-1 calabacín mediano
-2-3 tomates, dependiendo del tamaño
-1 puñado generoso de verdolaga, u otra hierba de ensalada de sabor amargo (berros, rúcula...)
-1 cebolleta, o más si nos gusta mucho
-sal, aceite, vinagre, pimienta y, si queremos, especias (comino, una pizca de mostaza...)

Si cocemos las lentejas en casa las hacemos con tiempo, para que dé tiempo a que se enfríen (la noche antes, o por la mañana); yo las herví con una hojita de laurel. Picamos el calabacín en daditos muy pequeños y salteamos con una pizca de aceite a fuego medio-fuerte, para que se  ponga tierno y se dore muy ligeramente. También conviene hacerlo un rato antes de servir para que se temple. Montamos la ensalada mezclando las lentejas, los tomates picados, la cebolleta y una vinagreta de sal, aceite, una pizca de vinagre (yo usé de Módena) y la especia elegida; por encima servimos los daditos de calabacín y, por último, las hojas bien lavadas y escurridas. También se puede añadir un poco de queso fresco desmigado, o lo que nos apetezca. ¡Feliz fin de semana!

martes, 14 de junio de 2011

Ensalada templada de champiñones y zanahoria con avellanas

En estos días estoy poco cocinera, y un poco ausente del blog. Hoy también ha sido día de receta rápida y facilona, pero ha quedado rica y aquí la dejo:
Para 2 personas se necesita:

-2 puñados generosos de rúcula (también valen hojas de espinaca, berros...)
-entre 4 y 6 champiñones frescos, bien limpios
-2 zanahorias medianas o grandes
-1 puñadito de avellanas tostadas picadas gruesas
-unas lascas de jamón, o parmesano
-aceite, sal, pimienta

Es tan fácil como hervir las zanahorias hasta que estén al dente, y saltearlas después a fuego fuerte con aceite de oliva y pimienta. Se monta el plato poniendo primero las hojas lavadas y secas, después los champiñones laminados muy finos (si no nos gustan crudos se pueden saltear también), las zanahorias y por último las avellanas y el jamón (de aquí, qué rico, con el calor de la zanahoria se queda más tierno y riquísimo, ñam). Yo sólo la he aliñado con una pizca de sal y aceite, pero se puede poner una vinagreta dulce, o de mostaza... al gusto.

martes, 12 de abril de 2011

Al rico arenque alemán

Esta semana es todo muy alemán; primero la cerveza, y hoy arenques con salsa de nata y rábano picante, con ensalada de patata y tomate con mucho eneldo.
Cuando era pequeña había en mi casa un libro de cocina en el que venía una receta de sopa de tortuga (qué pena me daba...) que empezaba así: Ingredientes: 1 lata de sopa de tortuga... Por supuesto añadía alguna cosa más, pero aun así yo me quedaba algo perpleja, y me parecía un libro muy tramposo (claro que de haber puesto una receta en la que de verdad se cocía una tortuga o algo similar me hubiera parecido una crueldad tremenda y seguramente el libro hubiera ido a la basura).
Hoy la trampa la hago yo: Arenques en salsa de nata y rábano picante (o Hering Zarte Filets in Sahne-Meerrettich-Creme). Ingredientes: 1 lata de arenques en salsa de nata y rábano picante... un par de patatas cocidas, tomate picado, aceite, vinagre, eneldo y sal. Un par de rebanadas del pan del otro día, y la comida (muy rica) está hecha.
¿Y este ataque de vaguería? Bueno, esta mañana he ido a hacer un recado a la zona de Diego de León, una excusa estupenda para conocer por fin la Mantequería alemana (Padilla 88) un peligro para el bolsillo y el estómago por la cantidad de cosas curiosas y ricas que hay: salchichas, cervezas, panes, salsas, conservas, platos preparados, compotas, ahumados... Yo me he traido la latita de arenques, un bote de chucrut al vino y buttermilk, pero me quedo con las ganas de muchas otras cosas, que seguro iré a comprar en otra ocasión (¡ese Apfelstrudel tiene que ser mio!!!)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ensalada templada con tirabeques y calabaza frita

De nuevo a cocinar... con ganas de preparar muchas verduras para recuperarme de las celebraciones de los últimos días, pero con alguna variación para no caer en el típico hervido (que por otra parte me encanta):

Se pueden preparar con las verduras cocidas o al vapor que más nos gusten; yo tenía ganas de cocinar tirabeques porque los he probado muchas veces como aperitivo en restaurantes japoneses (una de las veces, creo, en uno de mis restaurantes japoneses favoritos, el Janatomo) y me encantan, pero al final nunca los compraba para casa. El único truco del plato es, como siempre, cocer la verdura en su punto justo, especialmente los tirabeques, para que queden ligeramente aldente.

Para 2 raciones he usado:

-1 manojo de judías verdes, de las planas -1 puñado de tirabeques -2 zanahorias -1 rodaja de calabaza -2 huevos (opcional) -aceite de oliva, sal, pimienta

Se pone a cocer una cazuela con agua. Cuando rompe a hervir se añade sal y se añaden, por este orden (o al gusto) las judías verdes enteras y limpias, 3-5 minutos después las zanahorias en trocitos y unos 7-8 minutos más tarde, por último, los tirabeques, que estarán apenas unos 3 min. más o menos (tiempos aproximados, se puede ir probando... también se pueden hacer al vapor).

En una sartén aparte con un poco de aceite se pone a rehogar a fuego medio-fuerte la calabaza cortada en cuadraditos, añadiendo cada poco tiempo una pizca de agua (se puede coger de la de cocer las verduras) para que no se seque ni se queme; cuando ya está tierna se añade una pizca más de aceite, se deja un minuto a fuego más fuerte para que se dore ligeramente, se sala y se aliña con sal y pimienta; tiene que quedar blandita pero no deshecha, y saber muy dulce.

Se cortan las judías verdes en trozos y se sirven las verduras aun templadas, con un poco de aceite de oliva (y vinagre si se quiere), la calabaza frita encima y un huevo pasado por agua o escalfado. Listo. (Lo mejor: lo que queda en el fondo del plato, mezcla del aliño y el huevo, reservar un trozo de pan para cuando se llegue, ñam).

domingo, 27 de febrero de 2011

Ensalada de langostinos, patatas y pimientos

... O cómo juntar todas las sobras que tienes en casa, y hacer que parezca un plato lustroso: Pues eso, otra receta de reciclaje para la comida tardía del domingo. He usado, por comensal: -4-5 colas de langostinos, cocidas y peladas -1 patata mediana, cocida o asada -1 quesito fresco pequeño (o uno grande, si son varias raciones) -un puñadito de tiras o trocitos de pimiento rojo -aceite, sal, vinagre de módena, perejil
Se saltea el pimiento a fuego fuerte con unas cucharadas de aceite de oliva. Se retira el pimiento y se desglasa la sartén con un chorrito de vinagre de módena, reservando esta salsa para aliñar el plato. Se cortan las patatas y los quesitos en rodajas. Se monta el plato, poniendo las patatas como base y sobre ellas los quesitos, el pimiento frito y por último las colas de langostinos. Se salsea con la mezcla de aceite y vinagre, se sala y se adorna con perejil fresco picado. Por supuesto, admite cualquier variación: huevo duro, cebolletas, pepinillos...
Ya es el segundo plato de pescado esta semana. Al publicar la receta de la caballa, Miriam de El invitado de invierno citó en su comentario la panga, y eso me hizo pensar de nuevo en el tema de los "nuevos" pescados que podemos encontrar en las pescaderías: como yo soy totalmente de secano, cuando empecé a cocinar y a hacer la compra uno de mis complejos era precisamente el desconocimiento total de los pescados, su procedencia, su preparación, cómo elegirlo, etc., pero incluso sabiendo hoy en día es fácil estar despistado, entre otras cosas por la falta de información sobre algunas de las especies disponibles y su origen.
Una cosa que me enfadó mucho fue descubrir, por ejemplo, que mucho pescado que se vende como "fresco" es, en realidad, descongelado, ya que se trae de lugares muy lejanos; o que casi todo lo que se vende como filetes de mero (que es un pez marino, considerado un pescado exquisito) es, en realidad, perca del Nilo (un pez de agua dulce que se pesca masivamente en lagos africanos). Sobre esto se ha escrito ya mucho, no sólo por cuestiones alimenticias sino por otros polémicos temas que rodean la pesca de dicho pez. Como yo no soy especialista en ello (y además, luego en casa me echan la bronca por pesada y "radical") no voy a contar mucho más sobre todo esto, pero sí invito a quien tenga curiosidad a buscar algo más sobre este asunto (o sobre la panga, por ejemplo). En internet hay miles de artículos sobre el tema, planteados desde la salud, la ecología, la defensa de la pesca y productos propios, la calidad del producto, etc.; yo os dejo sólo un link, un artículo del blog de las Pescaderías Coruñesas de Madrid, que, sin ser alarmista, ofrece algo más de información sobre ambos peces y explican por qué ellos no lo venden. Aquí lo dejo, espero que a alguien le resulte interesante.

martes, 10 de agosto de 2010

Ensalada de arroz basmati con vinagreta de soja

Sí, ya sé... últimamente el blog anda vegetariano y oriental, pero con este calor sólo se pueden preparar ensaladas y poco más, y de alguna manera hay que variar...
Esta ensalada no lleva muchos ingredientes (se pueden cambiar o poner más); el truco es escogerlos de manera que haya contraste de sabor y textura; puede ser una guarnición o un primer plato. En mi caso, he puesto (para 2 raciones):
-2 tazones de arroz basmati o similar, ya cocido y frío -1 zanahoria grande -1 pimiento italiano -pasas -piñones -aceite de oliva, vinagre (dulce), salsa de soja
Es tan sencillo como mezclar todos los ingredientes, con las verduras picadas muy finas. La vinagreta se prepara mezclando aparte el aceite con unas gotas de vinagre (poco) y salsa de soja (también poco, es muy sabrosa). Como la salsa de soja es salada hay que poner poca sal.
Pese a los pocos ingredientes que lleva, está muy rica y sabrosa gracias a la vinagreta y porque se nota la diferencia entre el crujiente de la zanahoria y el pimiento con las pasas y el arroz, y también entre sabores dulces y salados. Se pueden poner muchas más verduras, crudas o cocinadas, e incluso frutas (mango, naranja...).

martes, 20 de julio de 2010

Ensalada de verduras con vinagreta de frutos secos

Lo que ahora apetece en realidad es comer cosas crudas, pero para escapar un poco de la lechuga y el tomate... una verduras aliñadas.
Sólo hay que coger las verduras que más nos gusten, pueden ser congeladas (en mi caso, guisantes, zanahorias y brécol en ramitas pequeñas) prepararlas al vapor o hervirlas lo mínimo (10 min.) y refrescarlas con agua bien fría para parar la cocción y que conserven el color brillante. Se sirven frías o del tiempo, con huevo cocido, y se aliñan con una vinagreta de un buen aceite de oliva, una pizca de vinagre, sal, pimienta y frutos secos picados (almendras, piñones o avellanas, por ejemplo). Para variar un poco la receta, se pueden añadir unas lascas de jamón, o si nos gusta el sabor dulce añadir un poco de miel a la vinagreta.

martes, 18 de mayo de 2010

Ensalada de lentejas

Llega el buen tiempo (crucemos los dedos...), se van los potajes (aunque mi madre sea capaz de cocinar un cocido en agosto) y llegan las ensaladas. La de hoy, plato único.
Para 2 personas: -2 cuenquitos de lentejas pardinas cocidas (mejor en casa, pero pueden ser de bote) -1 tomate de ensalada hermoso -1 pimiento italiano pequeño -1 cebolleta -1 huevo cocido -1 latita de atún (opcional) -aceite de oliva virgen -vinagre de Módena o el que nos guste -sal, pimienta, comino o especias al gusto
Si preparamos las lentejas en casa, cogemos 2 puñados de lentejas y las cocemos como de costumbre (1 hora en olla normal, o 12-15 min. en la exprés, aproximadamente) con una pizca de sal y una hoja de laurel. Las enfriamos (podemos prepararlas el día antes y dejarlas enfriar en la nevera). Hervimos el huevo. Hacemos un picadillo con la verdura al tamaño que nos guste (yo dejé el tomate algo más grande y el pimiento y la cebolleta más picados). Podemos mezclar todos los ingredientes cuando las lentejas y el huevo estén fríos, o montar el plato poniendo las lentejas como base y por encima todo lo demás, poniendo por último el huevo (y el atún, si lo añadimos). Preparamos una vinagreta con el aceite, el vinagre, sal, pimienta y cominos (o la especia elegida) y regamos la ensalada justo al servir, para que el vinagre no deshaga la verdura.

lunes, 26 de abril de 2010

Ensalada de puerro y pimientos

Esta ensalada me la preparó hace tiempo mi amiga L., y es una de las guarniciones más ricas que he probado. Se prepara con pimientos asados y puerro confitado, se sirve templada o del tiempo, y está realmente buena:
Se preparan por separado los dos ingredientes. Los pimientos se lavan bien, se cortan en gajos, se ponen en una fuente de horno con aceite, sal y un par de dientes de ajo machacados y se asan a horno medio durante una media hora o así, vigilando que no se sequen y removiéndolos de vez en cuando si hace falta. Cuando se enfrían se les quita la piel (si queremos). Si hemos preparado muchos los podemos guardar en un bote con los ajos y el aceite de asarlos.
El puerro se pica en juliana y se pocha a fuego muy lento durante un buen rato sin dejar que coja color. Para que no se seque, podemos tener al lado de la sartén un vasito con agua y de vez en cuando echamos unas gotas para añadir algo de humedad. Cuando ya está blandito añadimos una pizca de azúcar, dejamos que caramelice un poco y apartamos. A la hora de servir se mezclan los dos ingredientes y así tenemos un acompañamiento estupendo para pescado, o lo que queramos.
Yo hoy la he comido con una buena tostada de pan hecho en casa con salmón, que he acompañado también con un poquito de salsa de nata (nata reducida con una pizca de sal y pimienta negra, sin más).

sábado, 23 de enero de 2010

Ensalada templada de berenjenas y tomates

Con un nombre tan largo parece que va a ser un plato complicado, pero es bien simple. Me encantan las berenjenas, pero no se me da bien cocinarlas y siempre las preparo de la misma manera (rellenas o "a la parmesana", que son un poco pesadas porque van fritas); hoy quería hacer un plato más rápido e improvisé una ensalada, que ha quedado muy buena:
Para 2 personas: -1 berenjena bien grande, o 2 pequeñas, muy frescas -1 puñado generoso de tomates cherry de rama (unos 10-12, aproximadamente) -sal, aceite de oliva -lascas de queso parmesano o similar (opcional)
Cortamos la berenjena en rodajas de tamaño medio y las esparcimos en una fuente de horno, pintamos o rociamos con un poquito de aceite y sal y las metemos a horno medio-fuerte unos 25-30 minutos o hasta que estén tiernas y se empiecen a dorar. Conviene echar un vistazo de vez en cuando y darles la vuelta para que se hagan todas por igual. Mientras tanto cortamos los tomates en mitades o cuartos, según el tamaño, y los rehogamos en una sartén a fuego muy fuerte con una pizca de aceite, sólo hasta que hayan soltado un poco de jugo y empiecen a ablandarse. Montamos el plato poniendo los tomates sobre las berenjenas, ponemos encima la salsita que han soltado los tomates y las lascas de queso. También se puede poner un poquito de albahaca picada (yo no tenía).
En realidad se puede considerar una versión light de las berenjenas a la parmesana, aunque por preparación y proporciones de los ingredientes resulta un plato muy diferente, y bueno para compensar días de excesos como los que he tenido yo últimamente. (Y rico, claro, que es lo que importa! )