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viernes, 29 de mayo de 2009

Curry rojo (no sólo de pan...)

Comidita oriental preparada con esmero para mi amigo D.: curry rojo de pollo y verduras con arroz thai (mmmm!). Siempre pensé que eso de los currys, sobre todo los picantes, no era para mi, hasta que los probé en Berlín, donde es mucho más fácil encontrar restaurantes tailandeses (¡y a buen precio!) que aquí: me encantaron. Mi receta no es muy ortodoxa, es un "refrito" de la que viene en el bote de curry, la de mi amiga M. y lo que a mí se me va ocurriendo:
Para unas 2-3 personas:
-Pollo (o la carne que tú quieras), más o menos una pechuga o pechuga y media, troceadas
-Verdura picada al gusto (cebolla, pimiento rojo y zanahoria para mí)
-Una cucharadita de curry rojo (o cucharada grande si te gusta el picante)
-Una lata de leche de coco
-Arroz thai (o basmati, o blanco)
Rehogar la carne (salpimentada ligeramente) y las verduras, pero que éstas queden aún cruditas. En ese mismo aceite calentar el curry hasta que se deshaga, y añadir la leche de coco. Cuando empiece a burbujear añadir de nuevo la carne y, un poco después, las verduras, hasta que estén hechas y la salsa haya espesado un poco. Servir con arroz simplemente hervido. P.D. El plato de hoy es de las sobras de ayer, y está aún mejor, con la dulzura del coco y el picante un poco más intensos.
El curry rojo es fácil de encontrar en tiendas orientales, yo lo compré en el (increíble) colmado chino que hay en Plaza de España. Lo normal es servirlo con un "mango lassi", un batido dulce y riquísimo de leche o yogur y mango que contrarresta el picante del curry, pero que aun no he preparado. Para la próxima...

miércoles, 27 de mayo de 2009

Masa madre!

Qué ganas tenía... ¡mi primer pan con masa madre! (con mucha, puede que demasiada masa madre...): por mucho que intenté buscar la receta perfecta entre varios blogs, al final acabé haciéndolo "a sentimiento", y el resultado fue éste: 

Más o menos, mezclé un gran vaso de masa madre burbujeante (de harina blanca) con dos de harina de fuerza (comprada en el horno de San Onofre), algo más de agua y una cucharadita de sal. La masa quedó muy líquida, así que dí varios amasados con intervalos de reposo, luego unas 4 horas de fermentación con un par de plegados intermedios y a la nevera toda la noche. Lo formé a la mañana siguiente y después de dos horas de subida al horno fuerte unos 50 minutos con vapor. Creció una barbaridad, tanto que aunque le hice un gran corte se abrió un poco por la base. El aspecto y textura de la corteza son estupendos, y la miga esponjosa y gelatinizada (quizá demasiado para mi gusto). Lo que más me ha sorprendido es el sabor, con una acentuada acidez... no sé si es normal en los panes de masa madre y estoy poco acostumbrada o hice algo mal, en cualquier caso seguiré practicando y probando...

miércoles, 29 de abril de 2009

El comienzo...

Si algo bueno tiene quedarse sin trabajo, es la cantidad de tiempo que tienes para hacer todas esas cosas que siempre has querido hacer, y que todos los desayunos pueden ser de domingo si te lo tomas con humor. Yo aprovecho, entre otras cosas, para cocinar todas esas recetas para las que nunca tenía tiempo, y buscando en Internet he descubierto cosas estupendas. Como aun no me siento capaz de competir con todos los blogueros cocinitas que voy descubriendo, comienzo por resumir lo mejor de lo aprendido, empezando por las direcciones (webs y físicas) más interesantes.
Lo primero, la inspiración y el aprendizaje; todo empezó por casualidad buscando recetas de pan, y así encontré el blog de Ibán, una auténtica maravilla que enseña no sólo como prepararte el mejor de los panes en casa, sino todo tipo de productos curiosos, ideas para cocinar en casa… y con unas fotos que dan hambre sólo con verlas. hay muchas páginas más, que iré añadiendo a la lista de links.
Cuando empecé a experimentar en casa surgieron las primeras dudas: ¿dónde comprar lo necesario? Poquito a poco fui encontrando sitios en Madrid donde encontrar la harina de fuerza, harina de otros cereales (espelta, centeno…) y todo tipo de ingredientes. Las mejores harinas, del Rincón del Segura, se pueden encontrar en Su despensa ecológica, un pequeño local situado en Manuela Malasaña 28 en el que además de esos productos puedes comprar un montón de especias, productos frescos, frutos secos, infusiones, etc. En el norte de Madrid está The Food Hall, una tienda especializada en productos británicos en el que se pueden encontrar algunas harinas buenas. Si no vives cerca de ninguno de estos sitios, también está la posibilidad de comprarla en algunas panaderías con producción propia, aunque a veces no la venden directamente al público, pero merece la pena preguntar. Por último, es interesante acercarse a los herbolarios, a veces se encuentran verdaderos tesoros.
Una vez provista de ganas y materia prima, empezó la diversión: al principio no todo sale como una quiere, pero poco a poco te vas acercando a ese momento maravilloso en el que por primera vez pruebas tu propio pan. Qué ilusión hace ese momento en el que (después de estar mirándolo cada 5 minutos, como si se fuera a escapar...) sacas el pan del horno, lo hueles, lo abres (las primeras veces no puedes esperar a que se enfríe!) y compruebas que... ¡ES PAN!