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miércoles, 29 de mayo de 2013

Croquetas de morcillo guisado

Benditas sobras.
No aburro con la receta completa porque ya hay muchas de croquetas en el blog. Las cantidades:
-1 tazón pequeño de sobras de guiso de morcillo, desmenuzado (con sus verduras y salsa)
-1/2 litro de leche entera
-3 cucharadas de harina
-6 cucharadas de aceite
-sal, pimienta y/o nuez moscada
-huevo y pan rallado para empanar
Que la harina quede bien tostada sin quemarse. Mucha paciencia con la bechamel, hasta que tiene el punto justo. Se prueba, se prueba y se vuelve a probar. Se extiende. Se rebaña la sartén (el privilegio es de quien la hace, digan lo que digan los demás...) Enfriar con film para que no forme costra. Hacer las croquetas. Freír con cuidado para que no se abran. Comer con una rica ensalada.
(Ah sí; el guiso de morcillo llevaba la carne, cebolla, ajo, zanahoria, jerez y un largo rato de cocción).

lunes, 27 de mayo de 2013

Galette de manzana

Una tarta de manzana bastante fácil y muy rica. Es totalmente cierto eso que dicen sobre evitar hacer experimentos reposteros cuando vas a llevar el postre para una comida, pero esta vez me arriesgué y por una vez salió bien. 
Se trata de una base de masa de galleta rellena con manzana (no lleva crema, ni nada más) y plegada en los bordes. La única complicación de la receta es conseguir el punto de la masa para que sea fácil extenderla sin que se rompa, pero como es una tarta un poco rústica tampoco pasa nada. A mí me quedó blanda de más y no fui capaz de extenderla lo suficiente, y además no hice un relleno extendido, así que quedó una tarta pequeñita pero buena, muy crujiente por fuera y con la manzana jugosa.
La receta que seguí, para variar, es una mezcla de varias que fui leyendo, básicamente las de Smitten KitchenTest 4 the Best y L'Exquisit. Al final, la que yo preparé fue así:

Para la masa
-140 g de harina (mezcla de harina floja y un poco de integral)
-70-80 g de mantequilla
-1 pellizco de sal
-ralladura de limón
-2 cucharadas de azúcar
-agua muy fría, 3 o 4 cucharadas
-opcional: 1 huevo, también frío

Para el relleno
-3 manzanas (en mi caso reinetas)
-zumo de 1/2 limón
-unos 50-60 g de azúcar (mezcla de blanco y moreno, en mi caso)
-1 cucharadita de canela
-1 cucharada de maicena
Para acabar, unas almendras fileteadas o picadas

Primero se prepara la masa: se puede hacer con o sin huevo, la masa en general se hace sólo con mantequilla y agua fría como líquidos pero como yo iba a abrir el huevo para pintar el borde añadí una parte a la masa. Se empieza mezclando los ingredientes secos (harina, azúcar, ralladura y sal) con la mantequilla fría cortada en daditos. Tiene que quedar como unas migas. Se agrega entonces el líquido (huevo y/o agua) poco a poco, sólo lo suficiente para formar una masa con la que podamos hacer una bola que no se desmigue, amasando lo mínimo posible. La envolvemos en papel film y la enfriamos una hora.
Precalentamos el horno a 180º-200º. Pelamos las manzanas (reservamos las pieles), las cortamos al gusto (en rodajas finas o en gajitos) y las mezclamos con al zumo, el azúcar, la canela y la maicena. Extendemos la masa con cuidado en una superficie enharinada, formando un círculo; si se pega al rodillo se pueden usar hojas de papel de horno. Repartimos la mezcla de fruta sobre la masa, bien haciendo una capa fina y formando un dibujo con la fruta o en plan rústico. Doblamos el borde, sellando los pliegues con los dedos. Si la masa es frágil y se rompe se puede "reparar" mojando las manos en agua. 
Si queremos un acabado brillante pintamos con el huevo que haya sobrado y espolvoreamos las almendras si las hemos usado; también podemos pintarla con mantequilla derretida, o sin  nada; se hornea unos 30-40 minutos o hasta que haya cogido un bonito color dorado.
Mientras se hornea se cuecen las pieles y corazones de manzana con un poco de agua y azúcar hasta hacer una especie de almíbar con el que pintaremos la fruta al sacar la tarta del horno, esto le da un acabado brillante y evita que se reseque; también se puede hacer diluyendo un poco de mermelada con agua. 
Se deja enfriar, y se sirve.

La receta escrita es larga pero la preparación es bastante sencilla, dado que no hay que preparar cremas ni elaborar demasiado ningún producto. También se puede hacer con otras frutas (en verano con fruta de hueso, o añadiendo fresas o frambuesas con la manzana, etc.) y, si no ponemos azúcar en la masa, con ingredientes salados; también, hacer tartas individuales... En internet hay un montón de recetas estupendas para experimentar, seguro que alguna cae pronto por aquí.

viernes, 24 de mayo de 2013

"Soda bread" con melaza, avena y pasas

O, aunque parezca mentira, el pan que haces deprisa y corriendo por la noche cuando te das cuenta de que no tienes pan para el desayuno. 
El pan de soda, para quien no lo haya oído nunca, se hace con bicarbonato o levadura química y por lo tanto no fermenta, crece directamente en el horno; la masa se prepara en lo que tarda en calentarse el horno, así que se puede tener listo en una hora más o menos. Yo he de reconocer que mi primer intento fue un fracaso, no tenía muchas esperanzas en éste y sin embargo me ha sorprendido. 
La receta básica de un pan de soda es harina (integral, o una mezcla de ésta y harina floja), bicarbonato, sal y buttermilk, porque se necesita algo que dé acidez para que active el bicarbonato. Si no se tiene buttermilk, que es lo normal, se puede cambiar por una mezcla de leche y agua, o -como en mi caso- leche templada y acidificada con un poco de limón. A partir de ahí a la receta se puede complicar todo lo que se quiera. Yo me inspiré en recetas como ésta o ésta, y puse avena, unas pasas y - aprovechando que lo compré el otro día para otra cosa - un poco de black treacle o melaza oscura. Al final la receta quedó así:
-250 g de harina floja o de repostería
-150 g de harina integral (estas proporciones pueden variar)
-1 cucharada de mantequilla
-1 cucharada generosa de treacle
-1 cucharadita y media de bicarbonato
-1 cucharadita de sal
-250 ml de leche templada con unas gotas de limón (puede que haga falta más, depende de la harina)
-un puñado generoso de pasas y copos de avena, esto al gusto
Se calienta el horno a unos 200º-220º. Se mezclan los ingredientes secos y por otro lado los húmedos, procurando que la melaza quede bien disuelta para que no queden grumos en la masa. Se junta todo y se amasa muy poco en el mismo recipiente, lo justo para que todo se integre bien; queda una masa un poco pegajosa. Se puede dar forma de bola, aplastarla un poco y hacerle una cruz profunda (si la consistencia lo permite) o ponerla en un molde engrasado, que es lo que yo hice. Se hornea entre 40-50 minutos, hasta que coge un color dorado; si nuestro horno es muy fuerte se puede hornear tapado con papel de aluminio la primera media hora.

Es un pan peculiar, empezando por la textura - que está a medias entre un pan y un bizcocho - y terminando por el sabor, que se extraña si no se está acostumbrado a la melaza. A mí sí que me ha gustado, aunque echo de menos un punto más dulce, que quizás se consigue poniendo también algo de miel. A M.A. no le ha gustado tanto, y sin embargo a P., que también es panarra, sí. Yo creo que en cualquier caso la receta base (sin melaza ni añadidos) es una buena opción para emergencias como la que decía, pues es fácil y sobre todo muy rápida.  
Y ésta es la preciosa lata de treacle:
Tenía ganas de conseguirlo para recetas como ésta, también porque me encanta el envase y después lo guardaré para lápices u otra cosa. Aunque es un producto británico lo encontré en Madrid en Taste of América, escondido entre esas cosas raras que comen por allí y que no contienen ni rastro de producto natural alguno (como la pasta de marshmallow o los fondants... puaj). No es que sea un ingrediente básico en la cocina, yo lo he comprado porque tenía mucha curiosidad, y porque tengo algunas recetas antiguas de pasteles de melaza que si no hago yo en casa difícilmente podré probar. Pero si no se consigue melaza, se puede sustituir por miel de caña, más fácil de encontrar.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Crema de colirrábano

Otro descubrimiento de las fruterías chinas del barrio. El otro día encontré que tenían colirrábanos (pongo su enlace en inglés, kohlrabi), que quería probar hace tiempo, y me llevé una pieza a casa para probar. Busqué muchas recetas y al final me decidí por la más sencilla, una crema con un poco de patata para ver a qué sabía sin enmascararlo demasiado. 
Simplemente pelé y limpié bien el colirrábano, lo troceé y lo cocí con un par de patatas, sal y unas gotas de aceite; después lo trituré todo con parte del caldo y un poco de leche, ajustando la consistencia a lo que quería (lo suyo hubiera sido nata o mantequilla, pero... no tenía). Como otras veces, la serví con unas migas de pan de maíz pasadas por una sartén con un poco de perejil.
Se podría haber hecho una receta más compleja usando un caldo de pollo o añadiendo otras verduras, pero esta vez quería conocer el sabor casi a secas. Está muy bueno, había leído que se parece un poco al sabor de los tronquitos de la coliflor o el brécol, y sí que recuerda un poco, pero también un poco a nabo... no sé, desde luego me gustó, y probaré a prepararlo en otras recetas como las que sugieren en The Guardian. Como dicen en ésta y otras webs, hay que buscar piezas firmes y mejor las pequeñas, pues las grandes pueden empezar a ahuecarse y ponerse fibrosas, como les pasa a los rabanitos.
(Sí, es un poco feote)
Una de las razones por las que quería probarlo es porque lo había visto hace años en un precioso libro de horticultura que siempre rondaba por mi casa, Horticultura práctica de Dick Raymond, donde también vi por primera vez el ruibarbo o las aguaturmas, entre otras cosas. También, porque es ese tipo de cosas tan raras de encontrar que son precisamente las que te planteas poner en el huerto, pero prefería probar primero para saber si merecía la pena; creo que sí. El año que viene probaremos.

lunes, 20 de mayo de 2013

Mermelada de nísperos

Los nísperos son una fruta a la que nunca he hecho mucho caso, mi familia no es muy devota de esta fruta así que nunca ha despertado mi curiosidad... hasta ahora. Al lado del huerto hay un nisperero, del que mi hermana y mi sobrina comen a veces alguna pieza, y el otro día al pasar por allí vi que muchos frutos ya estaban madurando; me dio pena pensar que la mayoría acabaría en el suelo, así que me llevé unos pocos a casa para probar a hacer mermelada con ellos. Aquí está, y muy rica por cierto, seguramente haré más:
La fórmula es muy parecida a la de otras mermeladas que he preparado en el blog: la fruta se limpia, deshuesa y pela (quitando además las pieles que recubren los huesos); se pesa, se añade aproximadamente la mitad de su peso en azúcar y unas gotas de limón, y se cuece a fuego lento removiendo hasta que tiene la consistencia adecuada, con cuidado para que no se pegue al fondo. Hay que dejarla un poco más líquida de lo que la queremos, pues tienen mucha pectina y al enfriar espesa mucho más. 
Yo usé esta vez unos 750 g de nísperos (peso ya limpios y troceados), unos 350 g de azúcar y unas gotas de limón, lo que dio para unos 2 botes pequeños de mermelada. Al cocerse pierden una parte del aroma ácido que tienen en crudo, y queda una mermelada muy parecida a la de albaricoque o melocotón, quizás un poco más ácidas que éstas. Se puede comer como cualquier otra, en tostadas, etc. Yo hoy a la manera favorita de M.A., con yogur:
Éste es el arbolito, al que a partir de ahora le haré más caso: 
Y éstos los nísperos; alguno aún debía madurar algo más, pero en la mermelada con tanto azúcar eso no se aprecia:
Los que tengan curiosidad y no tengan a mano un nisperero pueden hacerla con fruta comprada... en mi barrio empiezan a verse en todas las fruterías; ayer, al pasar por una de chinos, vi este cartel de oferta de "níspelos" que dejo aquí porque me hizo mucha gracia (como cuando venden "rechuga", patata "monarisa" y otras variedades similares, vaya lío que tienen con la "r" y la "l"... :)
En cuanto al huerto, parece que últimamente empezamos a tener algo más de mano, aunque lo que tenemos es sobre todo mucha suerte porque con el poco tiempo que le dedicamos le dedicamos la verdad es que nos da muchas alegrías; además de los brécoles del invierno, ya cogemos con frecuencia lechugas, acelgas, fresas (deliciosas), esperamos tener pronto zanahorias, patatas y cebollas, y más adelante tomates, pimientos, berenjenas y calabazas. 
Pero sin duda una de las cosas que más alegría me ha dado ha sido comprobar que es posible plantar ruibarbo en una zona tan calurosa y árida; hace ya bastante tiempo que un amigo me regaló las semillas a cambio de pasarle después algunas plantas cuando hubieran crecido; yo me dediqué a leer un poco sobre el asunto pero había poca literatura sobre el cultivo de ruibarbo para este clima, así que asumí que no prosperaría, y especialmente partiendo de semillas (lo normal es hacerlo dividiendo un rizoma de una planta madura). Aprendí alguna cosa en internet, por ejemplo en este artículo, aunque casi toda la información valiosa está en inglés.
Al final han superado este primer año muchas de las plantas, si bien con grandes diferencias: algunas están realmente raquíticas y después del invierno han brotado con poca fuerza; sin embargo dos de ellas, y una en especial, parecen estar a gusto en el huerto y están dando muchas hojas (y haciendo de casa para las hormigas, que no sé por qué adoran estas plantas), así que este año espero coger una pequeña primera cosecha de pencas para hacer algún pastel o mermelada y el año que viene espero dividirlas y obtener más plantas a partir de éstas. 

(Sí, tengo que quitar las malas hierbas...)